lunes, 29 de septiembre de 2025

​Bad Bunny, el español urbano y el Super Bowl

Por Alexander Paredes



Iniciamos la semana con la noticia de que Bad Bunny será el encargado del show de medio tiempo del Super Bowl 2026. Y claro, la polémica no se hizo esperar: unos lo celebran, otros lo critican, y muchos dicen “a mí no me gusta”.

​Yo lo digo abiertamente: a mí tampoco me convence del todo su voz, aunque reconozco que es un compositor brillante y un artista conceptual.

​De hecho, he escuchado su último disco, "Debí tirar más fotos", con más atención a las letras y la estructura. Álbumes como este no solo confirman su evolución, sino que se alzan como una verdadera carta de amor a Puerto Rico. En su composición, vemos una notable hibridación musical que va más allá del trap y el reggaetón: fusiona lo urbano con los ritmos autóctonos y tradicionales de la isla. Hay canciones como Turista que son realmente hermosas en su construcción musical, y la inclusión de artistas y elementos como los Pleneros de la Cresta en el álbum, no solo es un homenaje, sino un acto de afirmación cultural que lleva a lo global los sonidos más íntimos y folclóricos de su tierra.

​Pero más allá de gustos, hay algo mucho más grande en juego aquí.

​Porque esto no se trata solo de Benito Martínez, se trata de lo que representa: un artista que ha puesto en la cima del mundo al español urbano y al español caribeño. 

Muchas veces se ha “ninguneado” el español de Puerto Rico, como si no fuera legítimo o parte de la identidad hispana. Y hoy, ese mismo español que algunos miran con prejuicio va a sonar en el evento más visto del planeta. 

Bad Bunny visibiliza con hechos que se puede ser el artista más escuchado del mundo sin ceder un ápice de tu dialecto, tu jerga o tu cultura.

Y ​no, nadie está obligado a que le guste Bad Bunny, pero sí deberíamos reconocer que está abriendo puertas y que está poniendo sobre la mesa algo esencial: también somos españoles. No en el sentido de pertenecer a España, sino en el sentido de hablar y crear en español, de reivindicar un idioma vivo, diverso y lleno de identidades.

​Y eso es inspirador. 

Porque mientras otros critican, él demuestra con hechos que se puede llegar al escenario más grande del mundo con un estilo propio, con letras que muchos quisieran escribir y con la bandera de Puerto Rico en alto.

​En lo personal, me sigo quedando con dudas sobre su voz, pero no con dudas sobre su aporte. Eso ya es innegable. 

Y aunque sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo, sigo creyendo que lo que Benito está haciendo por Puerto Rico y por el español merece ser reconocido. Y, bajo mi punto de vista como profesor de lenguas extranjeras, lo aplaudo.

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viernes, 12 de septiembre de 2025

La música de las vocales italianas: emociones y fonosimbolismo

Por Alexander Paredes

Introducción

El italiano es una lengua célebre por su musicalidad y su capacidad de transmitir emociones. Más allá de la gramática o el ritmo, la riqueza expresiva del idioma se encuentra también en sus sonidos fundamentales: las vocales.

El lingüista Leo Nobile ha propuesto que los sonidos vocálicos no son completamente arbitrarios, sino que poseen un valor fonosimbólico. Esto significa que cada vocal está vinculada a imágenes, sensaciones y emociones universales. El fenómeno, conocido como fonosimbolismo, permite comprender cómo el timbre de un sonido puede evocar lo pequeño, lo grande, lo luminoso, lo oscuro o lo profundo.

Explorar el vocalismo italiano desde esta perspectiva ofrece tres beneficios principales:

  • Permite un aprendizaje intuitivo y expresivo de la fonética.
  • Favorece la memorización y discriminación auditiva, al relacionar sonidos con emociones e imágenes.
  • Enriquece la enseñanza del italiano al resaltar su dimensión estética y musical.

A continuación, se presentan los valores fonosimbólicos de las vocales del italiano estándar, acompañados de ejemplos y posibles aplicaciones pedagógicas.


/i/ – PEQUEÑEZ Y AGUDEZA

La /i/ es una vocal anterior, cerrada y alta. Su articulación, con labios estirados y cavidad oral reducida, produce un sonido fino y penetrante.

  • Simbología: pequeñez, agudeza, precisión, lejanía.
  • Ejemplos: piccolo (pequeño), filo (hilo), minimo (mínimo), grido (grito).

Su sonoridad evoca lo delgado, delicado y agudo, lo que puede asociarse con imágenes de objetos pequeños o sonidos intensos.

/e/ – CLARIDAD Y REFINAMIENTO

La /e/ (media-alta anterior) suaviza la intensidad de la /i/ y transmite una sensación de ligereza emocional y armonía.

  • Simbología: claridad, refinamiento, agilidad.
  • Ejemplos: leggero (ligero), sereno (sereno), delicato (delicado).

Es una vocal asociada con lo positivo y sutil, cercana a la serenidad y la belleza equilibrada.

/ɛ/ – CERCANÍA  Y APERTURA EMOCIONAL

La /ɛ/ (media-baja anterior) abre más la vocalidad, transmitiendo emociones humanas y terrenales.

  • Simbología: apertura emocional moderada, cercanía, naturalidad.
  • Ejemplos: bello (bello), terra (tierra), speranza (esperanza).

Al compararla con la /e/, resulta más emocional y cálida, vinculada a la experiencia cotidiana.

/a/ – GRANDEZA Y EXPRESIVIDAD

La /a/ es la vocal central y abierta por excelencia. Representa la máxima apertura y se asocia con vitalidad y fuerza.

  • Simbología: grandeza, intensidad, expresividad, proximidad.
  • Ejemplos: grande (grande), mamma (mamá), caldo (calor), amare (amar).

Es la vocal más frecuente y emocional del italiano, vinculada a expresiones de alegría, dolor, sorpresa o entusiasmo.

/ɔ/ – GRAVEDAD Y PROFUNDIDAD

La /ɔ/ (media-baja posterior) transmite peso emocional y seriedad.

Simbología: gravedad, pesadez, profundidad, emotividad.

Ejemplos: morto (muerto), cuore (corazón), dolore (dolor).

Su sonoridad oscura la convierte en la vocal de lo solemne y dramático.

/o/ – PLENITUD Y EQUILIBRIO

/o/ (media-alta posterior) tiene un carácter más redondeado y sereno que la /ɔ/.

  • Simbología: redondez, plenitud, calma, dulzura.
  • Ejemplos: buono (bueno) sole (sol), amore (amor).

Evoca sensaciones de armonía y bienestar, asociadas a la suavidad y la completitud.

/u/ – MISTERIO Y LEJANÍA

La /u/ (posterior, cerrada y alta) genera un sonido profundo y oscuro.

  • Simbología: oscuridad, introspección, misterio, distancia.
  • Ejemplos: lupo (lobo), scuro (oscuro), lutto (luto).

Es la vocal de lo oculto, lo insondable y lo íntimo, vinculada a estados emocionales graves o de recogimiento.

Aplicación pedagógica

El enfoque fonosimbólico permite enriquecer la enseñanza del italiano a través de la experiencia sensorial:

  • Asociaciones visuales y emocionales: cada vocal se conecta con una imagen y un sentimiento (ej. /i/ = alfiler, /a/ = volcán, /u/ = cueva oscura).
  • Metáforas corporales: abrir mucho la boca para /a/, fruncir los labios para /u/, estirar para /i/.
  • Dinámicas creativas: inventar palabras simbólicas, dramatizar emociones solo con vocales, analizar poemas y canciones desde el valor sonoro de sus vocales.

De esta manera, los estudiantes no aprenden únicamente a reproducir sonidos, sino a sentirlos y comprenderlos en su dimensión expresiva.

Conclusión

El vocalismo del italiano, interpretado desde el fonosimbolismo de Leo Nobile, revela que el idioma no es solo un código arbitrario, sino también una música cargada de significados emocionales. Cada vocal transmite una experiencia distinta: pequeñez, claridad, cercanía, grandeza, gravedad, plenitud o misterio.

Incorporar esta perspectiva en la enseñanza favorece un aprendizaje más profundo, intuitivo y estético, permitiendo que el estudiante se acerque al italiano no solo como lengua, sino como arte sonoro.

Bibliografía

Crystal, D. (2008). A Dictionary of Linguistics and Phonetics (6a ed.). Blackwell Publishing.

Jakobson, R., & Waugh, L. R. (2002). La forma sonora del lenguaje. Fondo de Cultura Económica.

Magnus, M. (2013). A History of Sound Symbolism. University of Trondheim.

Nobile, L. (2021). Il valore fonosimbolico nel vocalismo dell’italiano standard. [Manuscrito académico].

martes, 2 de septiembre de 2025

Adquisición de la lengua materna y desarrollo de la lectoescritura: una visión psicolingüística integradora

Introducción

El estudio de la adquisición de la lengua materna y de la lectoescritura constituye un eje central de la psicolingüística y de la educación. Comprender cómo los niños aprenden a hablar, leer y escribir no solo tiene relevancia teórica, sino también implicaciones educativas y sociales. A lo largo de la historia, diferentes enfoques —conductista, innatista, cognitivo, sociocultural y conexionista— han intentado explicar este complejo proceso. Asimismo, investigaciones sobre la lectoescritura han revelado que su desarrollo no es lineal, sino multifactorial, en el que intervienen factores biológicos, cognitivos, sociales y afectivos. El presente ensayo sintetiza las principales teorías y hallazgos empíricos sobre estos procesos, incluye una línea del tiempo que resume el desarrollo lingüístico y de la lectoescritura en la infancia, y analiza sus implicaciones educativas, con especial referencia a la enseñanza de una segunda lengua (L2)

Desarrollo

Enfoques teóricos de la adquisición de la lengua

El conductismo, representado por Skinner (1957), entiende el lenguaje como una conducta aprendida por imitación y refuerzo. Aunque explica ciertos hábitos lingüísticos, no da cuenta de la creatividad del lenguaje. En contraste, el innatismo de Chomsky (1965) postuló la existencia de un Dispositivo de Adquisición del Lenguaje (LAD) y una Gramática Universal, que permiten explicar la rapidez y universalidad en la adquisición. Sin embargo, se le critica su escasa evidencia neurológica y su subestimación del entorno social.

El cognitivismo, con Piaget (1970) como referente, vincula el desarrollo lingüístico con el desarrollo intelectual general, resaltando la interdependencia entre lenguaje y nociones como el tiempo o el espacio. Por su parte, el socioconstructivismo, impulsado por Vygotsky (1995) y Bruner, sitúa la interacción social como motor de aprendizaje, destacando la Zona de Desarrollo Próximo y el andamiaje como mediaciones esenciales. Finalmente, los enfoques conexionistas y emergentistas conciben el lenguaje como resultado de la interacción entre biología, input estadístico y contexto cultural, integrando múltiples dimensiones y explicando mejor la variabilidad individual.

El papel del error y del interlenguaje

Desde la psicolingüística aplicada, los errores en el proceso de adquisición —tanto de la lengua materna como de una segunda lengua— son interpretados como manifestaciones del interlenguaje (Selinker, 1972). Lejos de ser fallos, constituyen evidencias del aprendizaje activo del estudiante, lo que implica que los docentes deben verlos como oportunidades pedagógicas. En el caso de la lectoescritura, ocurre un fenómeno similar: los errores ortográficos, las inversiones de letras o la segmentación inadecuada de palabras en los primeros años son comparables al interlenguaje, pues reflejan hipótesis activas del niño sobre el sistema escrito y representan pasos necesarios en el proceso de alfabetización.

Desarrollo de la lectoescritura: adquisición y dominio

La lectoescritura se inicia en una fase de prehistoria, donde el niño utiliza gestos, garabatos y juegos simbólicos (Vygotsky, 1995; Luria, 1987). Autores como Ferreiro y Teberosky (1988) mostraron que los niños elaboran hipótesis sobre el sistema escrito antes de dominarlo: desde la hipótesis del nombre hasta la correspondencia fonema-grafema. Este periodo evidencia que la escritura no se adquiere pasivamente, sino de manera constructiva.

La fase de dominio implica la consolidación de procesos perceptivos, léxicos, sintácticos y semánticos, acompañados de habilidades cognitivas y metacognitivas como la memoria operativa, la autorregulación y las inferencias (Cuetos, 1991; Goodman, 1986). Aquí se alcanza la literacia plena, entendida como la capacidad de leer y escribir con autonomía y sentido crítico.

En términos prácticos, el proceso de adquisición de la lectoescritura suele recorrer cinco etapas progresivas: prelectura (5–6 años), aprendizaje inicial (6–7), fluidez lectora (7–8), consolidación ortográfica y comprensión (8–10), y lectoescritura avanzada (10–12). Este esquema facilita la conexión entre las hipótesis teóricas y la práctica escolar, ofreciendo un marco para planificar la enseñanza de la alfabetización.

Línea del tiempo: adquisición del lenguaje y lectoescritura (0–12 años)



La evolución del lenguaje y la lectoescritura puede organizarse en etapas clave:

Edad aproximada Lenguaje oral Lectoescritura / habilidades emergentes
0–6 meses Balbuceos, práctica motora oral Reconocimiento de voces familiares
6–12 meses Holofrases con intención comunicativa Comprensión de gestos y símbolos
12–24 meses Frases telegráficas de dos palabras Garabateo intencional
2–3 años Expansión de vocabulario, uso de plurales Reconocimiento de algunas letras (propio nombre)
3–5 años Oraciones más elaboradas, narraciones simples Hipótesis sobre el sistema escrito (Ferreiro & Teberosky)
5–6 años Dominio funcional del lenguaje oral, conciencia fonológica Escritura del nombre y palabras familiares
6–7 años Refinamiento del lenguaje oral Correspondencia fonema-grafema
7–8 años Consolidación sintáctica, fluidez oral Fluidez lectora inicial
8–10 años Vocabulario abstracto, comprensión de textos extensos Lectura con inferencias y textos complejos
10–12 años Lenguaje argumentativo, lectura crítica, producción textual compleja Producción escrita autónoma y crítica

Esta secuencia muestra que el lenguaje oral sigue un desarrollo más natural, mientras que la lectoescritura requiere una enseñanza más sistemática.

Comprensión lectora y modelos explicativos

Diversos modelos han intentado explicar la comprensión lectora:

  • Goodman (1986) la entiende como construcción de significados mediante muestreo, predicción e inferencia.
  • Cuetos (1990, 1991) destaca las rutas léxica y fonológica en el reconocimiento de palabras.
  • Van Dijk y Kintsch (1983) proponen la distinción entre macroestructuras y microestructuras textuales.
  • Montealegre (2004) introduce la importancia de los esquemas culturales y la polisemia en la interpretación.
De manera convergente, estos enfoques coinciden en que leer no es decodificar mecánicamente, sino un proceso cognitivo, cultural y social que implica la interacción entre lector, texto y contexto.

Implicaciones para la enseñanza de una segunda lengua (L2)

La reflexión pedagógica sobre la enseñanza de un L2 integra lecciones clave de los procesos de adquisición de la lengua materna y de la lectoescritura:

  • La imitación y el refuerzo permiten fijar estructuras.
  • La interacción social mediante diálogos simulados promueve el uso comunicativo. 
  • Actividades inductivas apoyan la construcción de reglas gramaticales, siguiendo principios cognitivistas.
  • La diferencia entre la adquisición natural del lenguaje oral y la enseñanza explícita de la lectoescritura se refleja en fenómenos como la pronunciación de grafemas dobles (como "anno" en italiano) o la ausencia de correspondencia biunívoca entre grafemas y fonemas. En el caso del español, situaciones como la confusión entre b/v o entre ll/y requieren alfabetización explícita en L2, de forma similar al proceso de adquisición inicial en la infancia. Aquí el docente debe guiar la práctica de manera sistemática, como en la alfabetización infantil.
  • El interlenguaje se convierte en herramienta didáctica: errores como I have 24 years old se transforman en oportunidades para explicar el uso correcto (I'm 24 years old). 
  • Finalmente, el reconocimiento de un período crítico en la adquisición natural obliga a diseñar estrategias diferenciadas para adultos, combinando práctica consciente con interacción significativa.

Conclusiones

La adquisición de la lengua materna y el dominio de la lectoescritura constituyen procesos evolutivos, constructivos y multifactoriales. Ningún enfoque aislado explica completamente el fenómeno; se requiere una visión integradora que articule lo biológico, lo cognitivo, lo social y lo cultural.

La línea del tiempo evidencia que el lenguaje y la lectoescritura siguen trayectorias distintas, una más natural y otra más guiada, con implicaciones directas en la enseñanza de lenguas extranjeras.

Para el docente, comprender estos procesos implica ver los errores no como fallos, sino como evidencias del aprendizaje activo. El dominio lingüístico y lector no se reduce a decodificar, sino que representa la capacidad de comprender, expresar y transformar culturalmente la realidad. En este sentido, la enseñanza de una L2 se enriquece al integrar teoría, práctica, reflexión y sensibilidad hacia los factores que intervienen en la adquisición del lenguaje. Más aún, comprender la interrelación entre lengua materna y lectoescritura permite valorar la diversidad lingüística y cultural como un recurso educativo, y no como una dificultad, favoreciendo prácticas inclusivas y críticas en el aula contemporánea.

Referencias

  • Berko Gleason, J., & Bernstein, N. (2010). Psicolingüística. McGraw-Hill.

  • Bravo, L. (2003). Lenguaje escrito: adquisición y dificultades. Editorial Paidós.

  • Chapman, J. W., & Tunmer, W. E. (2002). Development of young children’s reading self-concepts: An examination of emerging subcomponents and their relationship with reading achievement. Journal of Educational Psychology, 94(1), 154–167.

  • Chomsky, N. (1965). Aspects of the Theory of Syntax. MIT Press.

  • Cuetos, F. (1991). Psicología de la lectura. Ediciones Morata.

  • Ferreiro, E., & Teberosky, A. (1988). Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño. Siglo XXI.

  • Goodman, K. (1986). What's whole in whole language?. Heinemann.

  • Gutiérrez, R. (2003). El método vivencial para la alfabetización inicial. Revista Iberoamericana de Educación, 31, 1–14.

  • Lenneberg, E. (1967). Biological foundations of language. Wiley.

  • Luria, A. R. (1987). El desarrollo de la escritura en el niño. Editorial Akal.

  • Montealegre, R. (2004). Comprensión lectora y macroestructuras semánticas. Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 42(2), 55–78.

  • Piaget, J. (1970). La psicología de la inteligencia. Editorial Crítica.

  • Skinner, B. F. (1957). Verbal behavior. Appleton-Century-Crofts.

  • Sullivan, P. M., & Klenk, L. (1992). Emergent literacy in the early childhood classroom: Applying a Vygotskian model. Reading Teacher, 45(8), 598–609.

  • Vygotsky, L. S. (1995). Pensamiento y lenguaje (Obra original publicada en 1931). Editorial Crítica.

  • Van Dijk, T. A., & Kintsch, W. (1983). Strategies of discourse comprehension. Academic Press.


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