Una lectura de La muerte de
los Arango de José María Arguedas
Alexander Paredes
Las epidemias han acompañado a la humanidad a lo largo de la historia y han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las sociedades ante la enfermedad y la muerte. Aunque las condiciones económicas y sociales influyen en el acceso a la atención médica, la propagación de una epidemia demuestra que ninguna persona se encuentra completamente exenta del riesgo de enfermar. Esta reflexión adquiere especial relevancia después de la pandemia de COVID-19, experiencia que permitió comprender que las crisis sanitarias afectan a toda la sociedad, aunque sus consecuencias no se distribuyan de manera equitativa.
En este contexto, el cuento La
muerte de los Arango, de José María Arguedas, ofrece una representación de
la enfermedad, la muerte y la respuesta colectiva de una comunidad andina
frente a una epidemia. El presente ensayo analiza cómo la obra muestra tanto la
vulnerabilidad humana ante la enfermedad como el abandono de las poblaciones
rurales y el papel de las creencias comunitarias frente a la ausencia del
Estado.
José María Arguedas y la
realidad andina
José María Arguedas es uno de los
autores más importantes de la literatura peruana del siglo XX. Su obra se
caracteriza por representar la realidad de las comunidades indígenas y
campesinas de los Andes, así como el encuentro entre la cultura andina y la
cultura occidental. A través de sus relatos, el autor busca mostrar las
costumbres, creencias y problemas sociales que enfrentan estas comunidades.
La muerte de los Arango se
desarrolla en el pueblo ficticio de Sayla y narra los efectos de una epidemia
de tifus que afecta a toda la población. El relato se presenta desde la
perspectiva de un narrador en primera persona y describe tanto la expansión de
la enfermedad como las respuestas colectivas de los habitantes.
La epidemia y la
vulnerabilidad compartida
Uno de los aspectos más
relevantes del cuento es que la enfermedad no distingue entre grupos sociales.
Don Juan Arango, un hacendado respetado y propietario de importantes cultivos,
fallece a causa del tifus, al igual que su hermano don Eloy. La muerte de ambos
personajes demuestra que la epidemia afecta tanto a las personas con recursos
económicos como a los sectores más humildes.
La experiencia de la pandemia de
COVID-19 permite establecer un diálogo contemporáneo con la obra de Arguedas.
Aunque las condiciones de vida influyen en las posibilidades de atención
médica, la enfermedad puede alcanzar a cualquier individuo. De este modo, el
cuento plantea una reflexión sobre la fragilidad humana y la imposibilidad de
controlar completamente las crisis sanitarias.
Comunidad, ritual y creencias
La obra también describe diversas
prácticas funerarias y rituales colectivos. El ayataki, los cantos, las
ceremonias y la participación de toda la comunidad muestran que la muerte no
constituye únicamente una experiencia individual, sino también un acontecimiento
social.
El episodio final, en el que el
caballo es sacrificado para expulsar la peste, puede resultar extraño desde una
perspectiva racional moderna. Sin embargo, dentro de la cosmovisión andina el
ritual posee un significado simbólico y espiritual. Las creencias populares
ofrecen una forma de explicar la enfermedad y de recuperar la esperanza en
medio de la tragedia.
En este sentido, Arguedas no
ridiculiza las creencias de la comunidad, sino que las presenta como parte de
una visión del mundo que permite afrontar el sufrimiento colectivo.
El abandono de las comunidades
rurales
Otro aspecto importante del
relato es la ausencia de instituciones médicas o de apoyo gubernamental. La
población enfrenta la epidemia prácticamente sola y debe recurrir a sus propias
tradiciones y prácticas comunitarias.
La única intervención externa
consiste en el incendio de una población vecina con el propósito de detener la
propagación de la enfermedad. Esta situación pone de manifiesto el abandono
histórico de las comunidades rurales e indígenas, tema recurrente en la obra
arguediana.
La epidemia no solo provoca
muertes, sino que también evidencia las desigualdades sociales y la falta de
atención hacia los sectores más vulnerables de la población.
Conclusiones
La muerte de los Arango
continúa siendo una obra vigente debido a su reflexión sobre la enfermedad, la
muerte y la vulnerabilidad humana. La epidemia presentada por Arguedas
demuestra que las crisis sanitarias afectan a toda la sociedad, aunque las
condiciones sociales determinen la manera en que cada grupo enfrenta sus
consecuencias.
Asimismo, el relato pone de
manifiesto la importancia de la comunidad, las creencias y los rituales como
mecanismos de resistencia frente al sufrimiento. Finalmente, la obra denuncia
el abandono de las poblaciones rurales y evidencia la necesidad de una mayor
atención hacia los sectores históricamente marginados.
La experiencia reciente de la
pandemia de COVID-19 permite comprender la actualidad de las reflexiones
planteadas por Arguedas y confirma que la literatura continúa ofreciendo
herramientas para interpretar las problemáticas del presente.
Referencias
Arguedas, J. M. (1955). La
muerte de los Arango. El Nacional.
Lozano, S. (2014). El tifus,
la extinción de la comunidad y la superstición andina en “La muerte de los
Arango” de José María Arguedas.
Vich, V. (2000). El discurso
de la calle: los cómicos ambulantes y las tensiones de la modernidad en el Perú.
Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú.
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