miércoles, 24 de junio de 2026

¿Una epidemia distingue clase social?

 

Una lectura de La muerte de los Arango de José María Arguedas

Alexander Paredes


Las epidemias han acompañado a la humanidad a lo largo de la historia y han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las sociedades ante la enfermedad y la muerte. Aunque las condiciones económicas y sociales influyen en el acceso a la atención médica, la propagación de una epidemia demuestra que ninguna persona se encuentra completamente exenta del riesgo de enfermar. Esta reflexión adquiere especial relevancia después de la pandemia de COVID-19, experiencia que permitió comprender que las crisis sanitarias afectan a toda la sociedad, aunque sus consecuencias no se distribuyan de manera equitativa.

En este contexto, el cuento La muerte de los Arango, de José María Arguedas, ofrece una representación de la enfermedad, la muerte y la respuesta colectiva de una comunidad andina frente a una epidemia. El presente ensayo analiza cómo la obra muestra tanto la vulnerabilidad humana ante la enfermedad como el abandono de las poblaciones rurales y el papel de las creencias comunitarias frente a la ausencia del Estado.

José María Arguedas y la realidad andina

José María Arguedas es uno de los autores más importantes de la literatura peruana del siglo XX. Su obra se caracteriza por representar la realidad de las comunidades indígenas y campesinas de los Andes, así como el encuentro entre la cultura andina y la cultura occidental. A través de sus relatos, el autor busca mostrar las costumbres, creencias y problemas sociales que enfrentan estas comunidades.

La muerte de los Arango se desarrolla en el pueblo ficticio de Sayla y narra los efectos de una epidemia de tifus que afecta a toda la población. El relato se presenta desde la perspectiva de un narrador en primera persona y describe tanto la expansión de la enfermedad como las respuestas colectivas de los habitantes.

La epidemia y la vulnerabilidad compartida

Uno de los aspectos más relevantes del cuento es que la enfermedad no distingue entre grupos sociales. Don Juan Arango, un hacendado respetado y propietario de importantes cultivos, fallece a causa del tifus, al igual que su hermano don Eloy. La muerte de ambos personajes demuestra que la epidemia afecta tanto a las personas con recursos económicos como a los sectores más humildes.

La experiencia de la pandemia de COVID-19 permite establecer un diálogo contemporáneo con la obra de Arguedas. Aunque las condiciones de vida influyen en las posibilidades de atención médica, la enfermedad puede alcanzar a cualquier individuo. De este modo, el cuento plantea una reflexión sobre la fragilidad humana y la imposibilidad de controlar completamente las crisis sanitarias.

Comunidad, ritual y creencias

La obra también describe diversas prácticas funerarias y rituales colectivos. El ayataki, los cantos, las ceremonias y la participación de toda la comunidad muestran que la muerte no constituye únicamente una experiencia individual, sino también un acontecimiento social.

El episodio final, en el que el caballo es sacrificado para expulsar la peste, puede resultar extraño desde una perspectiva racional moderna. Sin embargo, dentro de la cosmovisión andina el ritual posee un significado simbólico y espiritual. Las creencias populares ofrecen una forma de explicar la enfermedad y de recuperar la esperanza en medio de la tragedia.

En este sentido, Arguedas no ridiculiza las creencias de la comunidad, sino que las presenta como parte de una visión del mundo que permite afrontar el sufrimiento colectivo.

El abandono de las comunidades rurales

Otro aspecto importante del relato es la ausencia de instituciones médicas o de apoyo gubernamental. La población enfrenta la epidemia prácticamente sola y debe recurrir a sus propias tradiciones y prácticas comunitarias.

La única intervención externa consiste en el incendio de una población vecina con el propósito de detener la propagación de la enfermedad. Esta situación pone de manifiesto el abandono histórico de las comunidades rurales e indígenas, tema recurrente en la obra arguediana.

La epidemia no solo provoca muertes, sino que también evidencia las desigualdades sociales y la falta de atención hacia los sectores más vulnerables de la población.

Conclusiones

La muerte de los Arango continúa siendo una obra vigente debido a su reflexión sobre la enfermedad, la muerte y la vulnerabilidad humana. La epidemia presentada por Arguedas demuestra que las crisis sanitarias afectan a toda la sociedad, aunque las condiciones sociales determinen la manera en que cada grupo enfrenta sus consecuencias.

Asimismo, el relato pone de manifiesto la importancia de la comunidad, las creencias y los rituales como mecanismos de resistencia frente al sufrimiento. Finalmente, la obra denuncia el abandono de las poblaciones rurales y evidencia la necesidad de una mayor atención hacia los sectores históricamente marginados.

La experiencia reciente de la pandemia de COVID-19 permite comprender la actualidad de las reflexiones planteadas por Arguedas y confirma que la literatura continúa ofreciendo herramientas para interpretar las problemáticas del presente.

Referencias

Arguedas, J. M. (1955). La muerte de los Arango. El Nacional.

Lozano, S. (2014). El tifus, la extinción de la comunidad y la superstición andina en “La muerte de los Arango” de José María Arguedas.

Vich, V. (2000). El discurso de la calle: los cómicos ambulantes y las tensiones de la modernidad en el Perú. Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú.

 

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