jueves, 9 de abril de 2026

La pedagogía del casillero Crítica a la simulación educativa en la formación docente

Por Alexander Paredes – Director Académico Idiomas con Alex S.A.S. de C.V.




En el escenario contemporáneo de la formación docente, emerge un fenómeno tan sutil como estructural: la reducción del acto educativo a un guion de cumplimiento. Al revisar múltiples propuestas didácticas, se revela una constante inquietante: el formato no funciona como un andamiaje para el pensamiento, sino como un dispositivo de validación administrativa. En este sentido, el estudiante no escribe para pensar, sino para demostrar que sabe ocupar correctamente los espacios previamente definidos.

1. La ilusión del rigor académico

Este fenómeno sostiene una ilusión de rigor basada en el uso declarativo de la teoría. Conceptos como “modelo interactivo” o “procesos cognitivos” aparecen en las planeaciones como marcadores discursivos que legitiman el trabajo, pero no siempre como decisiones pedagógicas encarnadas.

Pedagogía del Casillero

Pedagogía del Tacto (Propuesta)

Lógica: Administrativa y de cumplimiento

Lógica: Ética, relacional y humana

El Lector: Un operador que rastrea datos

El Lector: Un sujeto que se transforma

La Teoría: Ornamento retórico (Etiquetas)

La Teoría: Herramienta de mediación real

 Desde la perspectiva de Lev Vygotsky, el aprendizaje implica un proceso de mediación que transforma las funciones psicológicas superiores. Sin embargo, cuando la teoría se reduce a una etiqueta, dicha mediación desaparece y el aprendizaje se convierte en una simulación de sí mismo.

2. El secuestro del sentido

Lo más preocupante es la transformación del acto de leer en una práctica empobrecida. La lectura, entendida por Daniel Cassany como una práctica social compleja que implica interpretar y posicionarse, se ve reducida a una actividad instrumental para localizar datos.

"El lector deja de ser sujeto para convertirse en operador: ya no interpreta, rastrea; ya no problematiza, responde; ya no se transforma, cumple".

Los dispositivos evaluativos predominantes —cuestionarios cerrados y listas de cotejo— privilegian respuestas rápidas, pero desatienden la construcción de sentido.

Se configura así un secuestro del sentido, donde el texto pierde su densidad simbólica para adaptarse a la eficiencia.

3. El potencial y el tacto pedagógico

Bajo esta estructura rígida subyace un potencial pedagógico significativo en temas relevantes que se ven contenidos por el formato. Es aquí donde se hace evidente la ausencia de lo que Max van Manen denomina el tacto pedagógico: la capacidad del docente para percibir qué necesita el estudiante en su encuentro con el conocimiento.

El tacto pedagógico no puede reducirse a una plantilla, porque implica una dimensión ética que desborda cualquier esquema. Cuando la escritura se reduce a un producto final o a una actividad de cumplimiento, se limita su potencial formativo. El tacto pedagógico supone asumir la responsabilidad de no trivializar el acto de aprender.

Conclusión: Educación como simulacro

Frente a este panorama, se vuelve urgente replantear el lugar del formato. No se trata de eliminar la estructura, sino de recuperar su función como medio y no como fin. Como advierte Paulo Freire, educar no es transferir contenidos, sino crear las condiciones para la producción del conocimiento.

La pregunta no es si los estudiantes saben llenar el formato, sino si la experiencia educativa les permite encontrarse consigo mismos a través del lenguaje. Porque leer no es responder preguntas, sino hacerse otras nuevas.

Referencias

  • Cassany, D. (2006). Tras las líneas. Anagrama.
  • Freire, P. (2004). Pedagogía de la autonomía. Siglo XXI.
  • Van Manen, M. (1991). El tacto en la enseñanza. Paidós.
  • Vygotsky, L. S. (1978). Mind in society. Harvard University Press.

lunes, 23 de marzo de 2026

Entre evaluación y aprendizaje: tensiones en la enseñanza de lenguas desde un enfoque crítico

 Por Alexander Paredes



El presente artículo analiza críticamente las tensiones entre evaluación y aprendizaje en la enseñanza de lenguas, particularmente en contextos donde la estandarización, la coevaluación obligatoria y la burocratización del proceso educativo desplazan la construcción significativa del conocimiento. A partir de un enfoque teórico sustentado en Vygotsky, Krashen, Cassany y Selinker, se examinan los efectos de estas prácticas sobre el desarrollo lingüístico y el bienestar afectivo del estudiante. Asimismo, se incorporan los aportes de Van Manen y Savater, junto con una reflexión sobre la concepción de la docencia desde una experiencia formativa concreta. El artículo propone una perspectiva pedagógica orientada hacia la autonomía, la sensibilidad y el pensamiento crítico.

Palabras clave: evaluación, enseñanza de lenguas, coevaluación, filtro afectivo, Vygotsky, pedagogía crítica.

Introducción: la ilusión de la estandarización

En la práctica docente contemporánea existe una tensión constante entre dos lógicas: la gestión administrativa y la mediación pedagógica.

La primera exige rapidez, control, evidencia cuantificable.

La segunda demanda tiempo, reflexión, acompañamiento.

El problema surge cuando la primera comienza a dominar a la segunda.

En ese momento, enseñar deja de ser un proceso de construcción y se convierte en una secuencia de cumplimiento de formatos.

Plantillas.
Protocolos.
Listas.
Criterios.

Incluso el lenguaje pedagógico se ve afectado: saludos obligatorios, estructuras rígidas, interacciones prediseñadas.

Este tipo de estandarización, lejos de ser neutra, tiene efectos directos en el proceso de aprendizaje. En particular, puede elevar el filtro afectivo descrito por Stephen Krashen (1982), generando ansiedad, desmotivación y bloqueo cognitivo.

Esto resulta especialmente problemático en estudiantes con trayectoria profesional, quienes pueden percibir estos entornos como infantilizantes o reductivos.

El espejismo de la coevaluación

La coevaluación se presenta, en muchos casos, como una estrategia de aprendizaje colaborativo. Sin embargo, su implementación no siempre responde a este principio.

Solicitar a los estudiantes que asignen una calificación numérica a sus compañeros en un foro público introduce tensiones importantes:

¿Se trata realmente de aprendizaje colaborativo?

¿O de la delegación de una función que corresponde al docente?

Cuando no existe una mediación pedagógica adecuada, esta práctica puede convertirse en un mecanismo de exposición que afecta la seguridad emocional del estudiante.

Desde esta perspectiva, la evaluación deja de ser formativa y se transforma en un ejercicio de juicio entre pares.

Además, se observa una problemática recurrente: la priorización del “molde” sobre el contenido.

Un trabajo puede cumplir perfectamente con la estructura solicitada —bien organizado, visualmente ordenado— y aun así carecer de profundidad.

En contraste, una propuesta con mayor sustento teórico o creatividad puede verse penalizada si no se ajusta al formato esperado.

Esto refleja una tensión entre forma y fondo que atraviesa muchas prácticas educativas actuales.

Fundamentación vs. superficialidad

Desde la teoría sociocultural, Lev Vygotsky (1978) plantea que el lenguaje cumple un papel central en la construcción del pensamiento.

La transición de la sintaxis interna al lenguaje externo no es un proceso mecánico, sino una transformación profunda que implica reorganización cognitiva.

En este sentido, la práctica repetitiva sin reflexión —como la reproducción de audios sin contexto significativo— limita el desarrollo de procesos más complejos de pensamiento.

Por otro lado, Daniel Cassany (1999) enfatiza que la competencia comunicativa no puede reducirse a la corrección formal.

La verdadera competencia implica interacción, negociación del significado y adecuación al contexto.

Cuando las actividades se reducen a listas de cotejo fragmentadas, se corre el riesgo de descomponer la comunicación en elementos aislados, perdiendo su naturaleza integral.

Asimismo, desde la noción de interlengua propuesta por Larry Selinker (1972), el error no es un fallo, sino una etapa del proceso de adquisición.

Sin embargo, si el entorno educativo penaliza constantemente el error, se inhibe la participación y se limita el aprendizaje.

Las “alas atadas”: el riesgo de la deserción intelectual

Uno de los efectos más preocupantes de la infantilización del entorno universitario es la posible deserción intelectual.

Cuando el estudiante percibe que no se le permite pensar, cuestionar o proponer, su motivación disminuye.

Se genera entonces un perfil de estudiante que aprende a cumplir, pero no necesariamente a comprender.

Este tipo de formación puede derivar en la creación de “ejecutores de instrucciones”, en lugar de profesionales con pensamiento crítico.

En el caso de la enseñanza de lenguas, esto resulta especialmente grave, ya que el objetivo no debería ser únicamente reproducir estructuras, sino desarrollar la capacidad de negociar significados y comunicarse en contextos reales.

Conclusiones: hacia una neurodidáctica de la libertad

Frente a estas tensiones, es necesario repensar el modelo educativo desde una perspectiva más humana y flexible.

El filtro afectivo, los procesos sociocognitivos y la naturaleza social del lenguaje exigen entornos que favorezcan la seguridad, la autonomía y la participación activa.

En este sentido, el pensamiento de Max Van Manen (1991) resulta fundamental al introducir el concepto de tacto pedagógico: la capacidad del docente de actuar con sensibilidad, tomando decisiones situadas que favorezcan el aprendizaje.

Asimismo, Fernando Savater (1997) plantea que educar implica formar sujetos libres, capaces de pensar por sí mismos.

Desde esta perspectiva, la docencia no puede reducirse a una cadena de producción de tareas, sino que debe concebirse como un acto de diálogo, construcción y acompañamiento.

Ser maestro implica aprender con los estudiantes.

Implica reconocer en ellos sus necesidades, sus trayectorias y sus aspiraciones.

Implica también aceptar los propios errores y convertirlos en oportunidades de crecimiento.

En palabras de una reflexión compartida por uno de mis profesores:

Ser maestro es un proceso inacabado.

Es sensibilidad.

Es compromiso.

Es humanidad.


Referencias

Cassany, D. (1999). Construir la escritura. Paidós.

Krashen, S. D. (1982). Principles and practice in second language acquisition. Pergamon Press.

Selinker, L. (1972). Interlanguage. International Review of Applied Linguistics, 10(3), 209–231.

Savater, F. (1997). El valor de educar. Ariel.

Van Manen, M. (1991). El tacto en la enseñanza. Paidós.

Vygotsky, L. S. (1978). Mind in society: The development of higher psychological processes. Harvard University Press.

 

sábado, 24 de enero de 2026

La pedagogía del error en la enseñanza de lenguas extranjeras

La pedagogía del error en la enseñanza de lenguas extranjeras - Alexander Paredes

Durante décadas, el error ha sido uno de los conceptos más controvertidos en la enseñanza de lenguas extranjeras. Tradicionalmente asociado a la idea de fallo, desviación o incompetencia, el error fue considerado un elemento que debía evitarse y corregirse de manera inmediata. Sin embargo, el desarrollo de la lingüística aplicada y de la didáctica de lenguas ha permitido replantear su valor pedagógico y su función en el proceso de aprendizaje.

Hoy en día, el error se concibe como una manifestación natural del desarrollo lingüístico del aprendiz y como una fuente de información privilegiada para el docente. Este artículo presenta una síntesis teórica sobre la evolución del concepto de error y analiza su tratamiento pedagógico en la producción oral y escrita desde los enfoques actuales en enseñanza de lenguas.


1. Evolución del concepto de error

La concepción del error ha variado de acuerdo con los modelos teóricos predominantes en cada momento histórico.

En el análisis contrastivo, desarrollado a partir de los años cincuenta, el error se explicaba principalmente como resultado de la interferencia de la lengua materna en el aprendizaje de la lengua extranjera. Desde una perspectiva conductista, el error era un obstáculo que debía prevenirse mediante la repetición y la corrección inmediata.

A finales de los años sesenta, el análisis de errores, impulsado por Corder, supuso un cambio fundamental. El error dejó de entenderse como una falla para convertirse en evidencia del proceso cognitivo del aprendiz. Los errores revelan las hipótesis que el estudiante formula sobre la lengua que aprende y permiten comprender su estado de desarrollo lingüístico.

Posteriormente, la hipótesis de la interlengua, propuesta por Selinker, consolidó esta visión al considerar que el aprendiz construye un sistema lingüístico propio, dinámico y en evolución. Desde este enfoque, los errores no son aleatorios, sino regulares y sistemáticos, y reflejan etapas naturales del aprendizaje.

Finalmente, los enfoques actuales, respaldados por el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER), conciben el error como un componente inherente al desarrollo de la competencia comunicativa. Su relevancia se evalúa en función de su impacto en la comunicación y no únicamente desde una perspectiva normativa.

2. El valor pedagógico del error

Desde una perspectiva didáctica, el error cumple una función diagnóstica y formativa. Permite al docente identificar dificultades recurrentes, ajustar la planificación didáctica y tomar decisiones fundamentadas sobre qué corregir, cuándo hacerlo y con qué finalidad.

Es fundamental distinguir entre errores y faltas. Los errores responden al desconocimiento o a una hipótesis incorrecta sobre la lengua, mientras que las faltas son lapsus ocasionales provocados por factores externos como el cansancio o la distracción. Esta distinción evita una corrección excesiva y favorece un tratamiento pedagógico más eficaz.

Asimismo, no todos los errores tienen el mismo peso didáctico. Algunos no afectan la comprensión del mensaje, mientras que otros pueden bloquear la comunicación. Por ello, la corrección debe ser selectiva y priorizar aquellos errores que inciden en la inteligibilidad, la coherencia y la adecuación comunicativa.

3. El tratamiento del error en la producción oral

La producción oral es uno de los ámbitos más sensibles a la corrección del error. Una intervención docente excesiva puede afectar negativamente la fluidez y aumentar la ansiedad del alumno, elevando el denominado filtro afectivo.

Desde los enfoques comunicativos, la corrección oral se concibe como una decisión pedagógica contextualizada. Estrategias como la corrección diferida, la reformulación o la autocorrección guiada permiten proteger la fluidez del discurso y favorecen la reflexión metalingüística del estudiante.

Corregir en la oralidad no implica señalar cada desviación, sino acompañar al alumno en el desarrollo progresivo de su interlengua, priorizando la comunicación efectiva y el uso funcional de la lengua.

4. El tratamiento del error en la producción escrita

En la producción escrita, la corrección ha evolucionado de una práctica centrada en el producto final hacia una concepción procesual y formativa. Corregir un texto no significa únicamente marcar errores formales, sino orientar al alumno en la mejora progresiva de su competencia escrita.

Desde esta perspectiva, la corrección debe ser selectiva y coherente con los objetivos de la tarea. Resulta más pedagógico intervenir sobre aspectos relacionados con la coherencia, la cohesión y la adecuación discursiva que centrarse exclusivamente en errores aislados de forma.

Además, la corrección escrita no es responsabilidad exclusiva del docente. La autocorrección y la corrección entre pares fomentan la autonomía, la conciencia lingüística y la metacognición, elementos clave en el aprendizaje de lenguas.

Conclusión

El error no es un enemigo del aprendizaje, sino uno de sus principales aliados. Cuando se interpreta desde una perspectiva pedagógica, el error se convierte en una herramienta formativa que orienta tanto al docente como al alumno.

Una corrección eficaz es selectiva, contextualizada y coherente con los objetivos comunicativos. Lejos de eliminar errores, la pedagogía del error busca utilizarlos como recursos para favorecer un aprendizaje más consciente, autónomo y duradero. En este sentido, el tratamiento del error se consolida como un eje fundamental en la enseñanza de lenguas extranjeras.

lunes, 29 de septiembre de 2025

​Bad Bunny, el español urbano y el Super Bowl

Por Alexander Paredes



Iniciamos la semana con la noticia de que Bad Bunny será el encargado del show de medio tiempo del Super Bowl 2026. Y claro, la polémica no se hizo esperar: unos lo celebran, otros lo critican, y muchos dicen “a mí no me gusta”.

​Yo lo digo abiertamente: a mí tampoco me convence del todo su voz, aunque reconozco que es un compositor brillante y un artista conceptual.

​De hecho, he escuchado su último disco, "Debí tirar más fotos", con más atención a las letras y la estructura. Álbumes como este no solo confirman su evolución, sino que se alzan como una verdadera carta de amor a Puerto Rico. En su composición, vemos una notable hibridación musical que va más allá del trap y el reggaetón: fusiona lo urbano con los ritmos autóctonos y tradicionales de la isla. Hay canciones como Turista que son realmente hermosas en su construcción musical, y la inclusión de artistas y elementos como los Pleneros de la Cresta en el álbum, no solo es un homenaje, sino un acto de afirmación cultural que lleva a lo global los sonidos más íntimos y folclóricos de su tierra.

​Pero más allá de gustos, hay algo mucho más grande en juego aquí.

​Porque esto no se trata solo de Benito Martínez, se trata de lo que representa: un artista que ha puesto en la cima del mundo al español urbano y al español caribeño. 

Muchas veces se ha “ninguneado” el español de Puerto Rico, como si no fuera legítimo o parte de la identidad hispana. Y hoy, ese mismo español que algunos miran con prejuicio va a sonar en el evento más visto del planeta. 

Bad Bunny visibiliza con hechos que se puede ser el artista más escuchado del mundo sin ceder un ápice de tu dialecto, tu jerga o tu cultura.

Y ​no, nadie está obligado a que le guste Bad Bunny, pero sí deberíamos reconocer que está abriendo puertas y que está poniendo sobre la mesa algo esencial: también somos españoles. No en el sentido de pertenecer a España, sino en el sentido de hablar y crear en español, de reivindicar un idioma vivo, diverso y lleno de identidades.

​Y eso es inspirador. 

Porque mientras otros critican, él demuestra con hechos que se puede llegar al escenario más grande del mundo con un estilo propio, con letras que muchos quisieran escribir y con la bandera de Puerto Rico en alto.

​En lo personal, me sigo quedando con dudas sobre su voz, pero no con dudas sobre su aporte. Eso ya es innegable. 

Y aunque sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo, sigo creyendo que lo que Benito está haciendo por Puerto Rico y por el español merece ser reconocido. Y, bajo mi punto de vista como profesor de lenguas extranjeras, lo aplaudo.

​#BadBunny #SuperBowl2026 #MedioTiempo #PuertoRico #EspañolUrbano #CulturaLatina #IdentidadHispana #OrgulloBoricua #LenguaViva #DiversidadLingüística #MúsicaUrbana #EntreNotasYPalabras #DebiTirarMasFotos

viernes, 12 de septiembre de 2025

La música de las vocales italianas: emociones y fonosimbolismo

Por Alexander Paredes

Introducción

El italiano es una lengua célebre por su musicalidad y su capacidad de transmitir emociones. Más allá de la gramática o el ritmo, la riqueza expresiva del idioma se encuentra también en sus sonidos fundamentales: las vocales.

El lingüista Leo Nobile ha propuesto que los sonidos vocálicos no son completamente arbitrarios, sino que poseen un valor fonosimbólico. Esto significa que cada vocal está vinculada a imágenes, sensaciones y emociones universales. El fenómeno, conocido como fonosimbolismo, permite comprender cómo el timbre de un sonido puede evocar lo pequeño, lo grande, lo luminoso, lo oscuro o lo profundo.

Explorar el vocalismo italiano desde esta perspectiva ofrece tres beneficios principales:

  • Permite un aprendizaje intuitivo y expresivo de la fonética.
  • Favorece la memorización y discriminación auditiva, al relacionar sonidos con emociones e imágenes.
  • Enriquece la enseñanza del italiano al resaltar su dimensión estética y musical.

A continuación, se presentan los valores fonosimbólicos de las vocales del italiano estándar, acompañados de ejemplos y posibles aplicaciones pedagógicas.


/i/ – PEQUEÑEZ Y AGUDEZA

La /i/ es una vocal anterior, cerrada y alta. Su articulación, con labios estirados y cavidad oral reducida, produce un sonido fino y penetrante.

  • Simbología: pequeñez, agudeza, precisión, lejanía.
  • Ejemplos: piccolo (pequeño), filo (hilo), minimo (mínimo), grido (grito).

Su sonoridad evoca lo delgado, delicado y agudo, lo que puede asociarse con imágenes de objetos pequeños o sonidos intensos.

/e/ – CLARIDAD Y REFINAMIENTO

La /e/ (media-alta anterior) suaviza la intensidad de la /i/ y transmite una sensación de ligereza emocional y armonía.

  • Simbología: claridad, refinamiento, agilidad.
  • Ejemplos: leggero (ligero), sereno (sereno), delicato (delicado).

Es una vocal asociada con lo positivo y sutil, cercana a la serenidad y la belleza equilibrada.

/ɛ/ – CERCANÍA  Y APERTURA EMOCIONAL

La /ɛ/ (media-baja anterior) abre más la vocalidad, transmitiendo emociones humanas y terrenales.

  • Simbología: apertura emocional moderada, cercanía, naturalidad.
  • Ejemplos: bello (bello), terra (tierra), speranza (esperanza).

Al compararla con la /e/, resulta más emocional y cálida, vinculada a la experiencia cotidiana.

/a/ – GRANDEZA Y EXPRESIVIDAD

La /a/ es la vocal central y abierta por excelencia. Representa la máxima apertura y se asocia con vitalidad y fuerza.

  • Simbología: grandeza, intensidad, expresividad, proximidad.
  • Ejemplos: grande (grande), mamma (mamá), caldo (calor), amare (amar).

Es la vocal más frecuente y emocional del italiano, vinculada a expresiones de alegría, dolor, sorpresa o entusiasmo.

/ɔ/ – GRAVEDAD Y PROFUNDIDAD

La /ɔ/ (media-baja posterior) transmite peso emocional y seriedad.

Simbología: gravedad, pesadez, profundidad, emotividad.

Ejemplos: morto (muerto), cuore (corazón), dolore (dolor).

Su sonoridad oscura la convierte en la vocal de lo solemne y dramático.

/o/ – PLENITUD Y EQUILIBRIO

/o/ (media-alta posterior) tiene un carácter más redondeado y sereno que la /ɔ/.

  • Simbología: redondez, plenitud, calma, dulzura.
  • Ejemplos: buono (bueno) sole (sol), amore (amor).

Evoca sensaciones de armonía y bienestar, asociadas a la suavidad y la completitud.

/u/ – MISTERIO Y LEJANÍA

La /u/ (posterior, cerrada y alta) genera un sonido profundo y oscuro.

  • Simbología: oscuridad, introspección, misterio, distancia.
  • Ejemplos: lupo (lobo), scuro (oscuro), lutto (luto).

Es la vocal de lo oculto, lo insondable y lo íntimo, vinculada a estados emocionales graves o de recogimiento.

Aplicación pedagógica

El enfoque fonosimbólico permite enriquecer la enseñanza del italiano a través de la experiencia sensorial:

  • Asociaciones visuales y emocionales: cada vocal se conecta con una imagen y un sentimiento (ej. /i/ = alfiler, /a/ = volcán, /u/ = cueva oscura).
  • Metáforas corporales: abrir mucho la boca para /a/, fruncir los labios para /u/, estirar para /i/.
  • Dinámicas creativas: inventar palabras simbólicas, dramatizar emociones solo con vocales, analizar poemas y canciones desde el valor sonoro de sus vocales.

De esta manera, los estudiantes no aprenden únicamente a reproducir sonidos, sino a sentirlos y comprenderlos en su dimensión expresiva.

Conclusión

El vocalismo del italiano, interpretado desde el fonosimbolismo de Leo Nobile, revela que el idioma no es solo un código arbitrario, sino también una música cargada de significados emocionales. Cada vocal transmite una experiencia distinta: pequeñez, claridad, cercanía, grandeza, gravedad, plenitud o misterio.

Incorporar esta perspectiva en la enseñanza favorece un aprendizaje más profundo, intuitivo y estético, permitiendo que el estudiante se acerque al italiano no solo como lengua, sino como arte sonoro.

Bibliografía

Crystal, D. (2008). A Dictionary of Linguistics and Phonetics (6a ed.). Blackwell Publishing.

Jakobson, R., & Waugh, L. R. (2002). La forma sonora del lenguaje. Fondo de Cultura Económica.

Magnus, M. (2013). A History of Sound Symbolism. University of Trondheim.

Nobile, L. (2021). Il valore fonosimbolico nel vocalismo dell’italiano standard. [Manuscrito académico].

martes, 2 de septiembre de 2025

Adquisición de la lengua materna y desarrollo de la lectoescritura: una visión psicolingüística integradora

Introducción

El estudio de la adquisición de la lengua materna y de la lectoescritura constituye un eje central de la psicolingüística y de la educación. Comprender cómo los niños aprenden a hablar, leer y escribir no solo tiene relevancia teórica, sino también implicaciones educativas y sociales. A lo largo de la historia, diferentes enfoques —conductista, innatista, cognitivo, sociocultural y conexionista— han intentado explicar este complejo proceso. Asimismo, investigaciones sobre la lectoescritura han revelado que su desarrollo no es lineal, sino multifactorial, en el que intervienen factores biológicos, cognitivos, sociales y afectivos. El presente ensayo sintetiza las principales teorías y hallazgos empíricos sobre estos procesos, incluye una línea del tiempo que resume el desarrollo lingüístico y de la lectoescritura en la infancia, y analiza sus implicaciones educativas, con especial referencia a la enseñanza de una segunda lengua (L2)

Desarrollo

Enfoques teóricos de la adquisición de la lengua

El conductismo, representado por Skinner (1957), entiende el lenguaje como una conducta aprendida por imitación y refuerzo. Aunque explica ciertos hábitos lingüísticos, no da cuenta de la creatividad del lenguaje. En contraste, el innatismo de Chomsky (1965) postuló la existencia de un Dispositivo de Adquisición del Lenguaje (LAD) y una Gramática Universal, que permiten explicar la rapidez y universalidad en la adquisición. Sin embargo, se le critica su escasa evidencia neurológica y su subestimación del entorno social.

El cognitivismo, con Piaget (1970) como referente, vincula el desarrollo lingüístico con el desarrollo intelectual general, resaltando la interdependencia entre lenguaje y nociones como el tiempo o el espacio. Por su parte, el socioconstructivismo, impulsado por Vygotsky (1995) y Bruner, sitúa la interacción social como motor de aprendizaje, destacando la Zona de Desarrollo Próximo y el andamiaje como mediaciones esenciales. Finalmente, los enfoques conexionistas y emergentistas conciben el lenguaje como resultado de la interacción entre biología, input estadístico y contexto cultural, integrando múltiples dimensiones y explicando mejor la variabilidad individual.

El papel del error y del interlenguaje

Desde la psicolingüística aplicada, los errores en el proceso de adquisición —tanto de la lengua materna como de una segunda lengua— son interpretados como manifestaciones del interlenguaje (Selinker, 1972). Lejos de ser fallos, constituyen evidencias del aprendizaje activo del estudiante, lo que implica que los docentes deben verlos como oportunidades pedagógicas. En el caso de la lectoescritura, ocurre un fenómeno similar: los errores ortográficos, las inversiones de letras o la segmentación inadecuada de palabras en los primeros años son comparables al interlenguaje, pues reflejan hipótesis activas del niño sobre el sistema escrito y representan pasos necesarios en el proceso de alfabetización.

Desarrollo de la lectoescritura: adquisición y dominio

La lectoescritura se inicia en una fase de prehistoria, donde el niño utiliza gestos, garabatos y juegos simbólicos (Vygotsky, 1995; Luria, 1987). Autores como Ferreiro y Teberosky (1988) mostraron que los niños elaboran hipótesis sobre el sistema escrito antes de dominarlo: desde la hipótesis del nombre hasta la correspondencia fonema-grafema. Este periodo evidencia que la escritura no se adquiere pasivamente, sino de manera constructiva.

La fase de dominio implica la consolidación de procesos perceptivos, léxicos, sintácticos y semánticos, acompañados de habilidades cognitivas y metacognitivas como la memoria operativa, la autorregulación y las inferencias (Cuetos, 1991; Goodman, 1986). Aquí se alcanza la literacia plena, entendida como la capacidad de leer y escribir con autonomía y sentido crítico.

En términos prácticos, el proceso de adquisición de la lectoescritura suele recorrer cinco etapas progresivas: prelectura (5–6 años), aprendizaje inicial (6–7), fluidez lectora (7–8), consolidación ortográfica y comprensión (8–10), y lectoescritura avanzada (10–12). Este esquema facilita la conexión entre las hipótesis teóricas y la práctica escolar, ofreciendo un marco para planificar la enseñanza de la alfabetización.

Línea del tiempo: adquisición del lenguaje y lectoescritura (0–12 años)



La evolución del lenguaje y la lectoescritura puede organizarse en etapas clave:

Edad aproximada Lenguaje oral Lectoescritura / habilidades emergentes
0–6 meses Balbuceos, práctica motora oral Reconocimiento de voces familiares
6–12 meses Holofrases con intención comunicativa Comprensión de gestos y símbolos
12–24 meses Frases telegráficas de dos palabras Garabateo intencional
2–3 años Expansión de vocabulario, uso de plurales Reconocimiento de algunas letras (propio nombre)
3–5 años Oraciones más elaboradas, narraciones simples Hipótesis sobre el sistema escrito (Ferreiro & Teberosky)
5–6 años Dominio funcional del lenguaje oral, conciencia fonológica Escritura del nombre y palabras familiares
6–7 años Refinamiento del lenguaje oral Correspondencia fonema-grafema
7–8 años Consolidación sintáctica, fluidez oral Fluidez lectora inicial
8–10 años Vocabulario abstracto, comprensión de textos extensos Lectura con inferencias y textos complejos
10–12 años Lenguaje argumentativo, lectura crítica, producción textual compleja Producción escrita autónoma y crítica

Esta secuencia muestra que el lenguaje oral sigue un desarrollo más natural, mientras que la lectoescritura requiere una enseñanza más sistemática.

Comprensión lectora y modelos explicativos

Diversos modelos han intentado explicar la comprensión lectora:

  • Goodman (1986) la entiende como construcción de significados mediante muestreo, predicción e inferencia.
  • Cuetos (1990, 1991) destaca las rutas léxica y fonológica en el reconocimiento de palabras.
  • Van Dijk y Kintsch (1983) proponen la distinción entre macroestructuras y microestructuras textuales.
  • Montealegre (2004) introduce la importancia de los esquemas culturales y la polisemia en la interpretación.
De manera convergente, estos enfoques coinciden en que leer no es decodificar mecánicamente, sino un proceso cognitivo, cultural y social que implica la interacción entre lector, texto y contexto.

Implicaciones para la enseñanza de una segunda lengua (L2)

La reflexión pedagógica sobre la enseñanza de un L2 integra lecciones clave de los procesos de adquisición de la lengua materna y de la lectoescritura:

  • La imitación y el refuerzo permiten fijar estructuras.
  • La interacción social mediante diálogos simulados promueve el uso comunicativo. 
  • Actividades inductivas apoyan la construcción de reglas gramaticales, siguiendo principios cognitivistas.
  • La diferencia entre la adquisición natural del lenguaje oral y la enseñanza explícita de la lectoescritura se refleja en fenómenos como la pronunciación de grafemas dobles (como "anno" en italiano) o la ausencia de correspondencia biunívoca entre grafemas y fonemas. En el caso del español, situaciones como la confusión entre b/v o entre ll/y requieren alfabetización explícita en L2, de forma similar al proceso de adquisición inicial en la infancia. Aquí el docente debe guiar la práctica de manera sistemática, como en la alfabetización infantil.
  • El interlenguaje se convierte en herramienta didáctica: errores como I have 24 years old se transforman en oportunidades para explicar el uso correcto (I'm 24 years old). 
  • Finalmente, el reconocimiento de un período crítico en la adquisición natural obliga a diseñar estrategias diferenciadas para adultos, combinando práctica consciente con interacción significativa.

Conclusiones

La adquisición de la lengua materna y el dominio de la lectoescritura constituyen procesos evolutivos, constructivos y multifactoriales. Ningún enfoque aislado explica completamente el fenómeno; se requiere una visión integradora que articule lo biológico, lo cognitivo, lo social y lo cultural.

La línea del tiempo evidencia que el lenguaje y la lectoescritura siguen trayectorias distintas, una más natural y otra más guiada, con implicaciones directas en la enseñanza de lenguas extranjeras.

Para el docente, comprender estos procesos implica ver los errores no como fallos, sino como evidencias del aprendizaje activo. El dominio lingüístico y lector no se reduce a decodificar, sino que representa la capacidad de comprender, expresar y transformar culturalmente la realidad. En este sentido, la enseñanza de una L2 se enriquece al integrar teoría, práctica, reflexión y sensibilidad hacia los factores que intervienen en la adquisición del lenguaje. Más aún, comprender la interrelación entre lengua materna y lectoescritura permite valorar la diversidad lingüística y cultural como un recurso educativo, y no como una dificultad, favoreciendo prácticas inclusivas y críticas en el aula contemporánea.

Referencias

  • Berko Gleason, J., & Bernstein, N. (2010). Psicolingüística. McGraw-Hill.

  • Bravo, L. (2003). Lenguaje escrito: adquisición y dificultades. Editorial Paidós.

  • Chapman, J. W., & Tunmer, W. E. (2002). Development of young children’s reading self-concepts: An examination of emerging subcomponents and their relationship with reading achievement. Journal of Educational Psychology, 94(1), 154–167.

  • Chomsky, N. (1965). Aspects of the Theory of Syntax. MIT Press.

  • Cuetos, F. (1991). Psicología de la lectura. Ediciones Morata.

  • Ferreiro, E., & Teberosky, A. (1988). Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño. Siglo XXI.

  • Goodman, K. (1986). What's whole in whole language?. Heinemann.

  • Gutiérrez, R. (2003). El método vivencial para la alfabetización inicial. Revista Iberoamericana de Educación, 31, 1–14.

  • Lenneberg, E. (1967). Biological foundations of language. Wiley.

  • Luria, A. R. (1987). El desarrollo de la escritura en el niño. Editorial Akal.

  • Montealegre, R. (2004). Comprensión lectora y macroestructuras semánticas. Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 42(2), 55–78.

  • Piaget, J. (1970). La psicología de la inteligencia. Editorial Crítica.

  • Skinner, B. F. (1957). Verbal behavior. Appleton-Century-Crofts.

  • Sullivan, P. M., & Klenk, L. (1992). Emergent literacy in the early childhood classroom: Applying a Vygotskian model. Reading Teacher, 45(8), 598–609.

  • Vygotsky, L. S. (1995). Pensamiento y lenguaje (Obra original publicada en 1931). Editorial Crítica.

  • Van Dijk, T. A., & Kintsch, W. (1983). Strategies of discourse comprehension. Academic Press.


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viernes, 29 de agosto de 2025

Un mismo enunciado, múltiples interpretaciones: análisis semántico y pragmático de "The Office"

Por Alexander Paredes




https://www.youtube.com/watch?v=IjCmpYhPTx4


La comedia televisiva suele ofrecer un terreno fértil para reflexionar sobre fenómenos lingüísticos. En la serie "The Office" (versión estadounidense), el episodio Survivor Man (temporada 4, episodio 11) inicia con una conversación en la cocina de la sucursal. Toby cuenta a sus compañeros cómo fue invitado a un campamento exclusivo para gerentes y personal de recursos humanos, organizado por Ryan quien ahora trabaja en la gerencia de Nueva York. Los demás —Pam, Oscar, Phyllis y otros— escuchan con entusiasmo. La única excepción es Michael, quien observa y escucha con molestia el relato de Toby. El motivo: Michael no fue invitado.

Pam se presenta ante la cámara para contarnos sobre la invitación de Toby y la exclusión de Michael narrando este última parte con un tono triste y compasivo. 

En medio de la charla, Phyllis interviene para recordar que en alguna ocasión llevó un curso de montañismo junto con su esposo, Bob Vance. Michael (quien se cruza en medio de la conversación para sacar algo del refrigerador) reacciona burlándose de ella, lo que acentúa la incomodidad de Phyllis. Luego, frente a la cámara, ella remata diciendo en tono burlesco: “Michael no fue invitado”, aprovechando la ocasión como un pequeño “karma” frente a las constantes burlas que él le hace a ella. 

Toby continúa su anécdota. Los demás preguntan quiénes asistieron y comparten la emoción del relato a lo que Michael se retira de la cocina sin poder disimular su enojo.

Finalmente Toby cuenta ante la cámara su invitación al campamento. Primero lo hace con satisfacción, pero al ser interrumpido por Michael (quien le dice "a nadie le importa"), termina su relato diciendo "Michael no fue invitado" con un tono serio. 

Tres enunciados idénticos en contenido, pero radicalmente distintos en intención y efecto.


1. La dimensión semántica: el contenido constante

Desde la semántica, la oración “Michael no fue invitado” transmite una proposición estable: Michael quedó excluido del evento. Según Lyons (1997), el contenido semántico se centra en el significado literal y objetivo, independiente de la intención del hablante o del contexto.

2. La dimensión pragmática: distintos actos de habla

La variación surge en el plano pragmático. La teoría de los actos de habla (Austin, 1962; Searle, 1969) explica que un mismo enunciado puede cumplir funciones diferentes:

  • Pam lo expresa con tristeza, configurando un acto de habla expresivo que refleja empatía.
  • Phyllis lo pronuncia con tono burlesco, generando un acto de habla expresivo-irónico, cargado de ridiculización y con el matiz de “karma” frente a Michael.
  • Toby lo formula tras contar con entusiasmo su asistencia al campamento, pero lo remata serio: un acto de habla informativo-irónico que subraya el contraste entre la exclusión de Michael y su propia satisfacción.

En consecuencia, la pragmática demuestra cómo un mismo enunciado puede adoptar fuerzas ilocutivas distintas y generar interpretaciones diversas.

3. La dimensión sociolingüística: indexicalidad y relaciones sociales

Cada variación refleja, además, las relaciones sociales entre los personajes. Pam muestra cercanía y compasión; Phyllis aprovecha la ocasión para burlarse de Michael; Toby, en cambio, exhibe satisfacción al recalcar su pertenencia al grupo, frente a la exclusión de su jefe. Este fenómeno se puede analizar mediante la noción de indexicalidad (Silverstein, 2003), es decir, cómo las elecciones lingüísticas y paralingüísticas señalan identidades, actitudes y vínculos sociales.

4. La dimensión audiovisual: prosodia, gestualidad y cromática

Más allá del lenguaje verbal, la escena utiliza recursos audiovisuales. La prosodia (entonación, pausas, énfasis) y la gestualidad (miradas a cámara, expresiones faciales) modulan la interpretación del enunciado. Asimismo, la cromática, es decir, los tonos neutros de la oficina, el encuadre cerrado de los testimonios, lo que refuerza el contraste entre lo cotidiano y la carga emocional que cada personaje imprime al mismo mensaje.

Conclusión

El episodio Survivor Man evidencia cómo un mismo enunciado puede mantener su significado semántico mientras varía en su interpretación pragmática y social. El humor nace de esta polisemia pragmática: “Michael no fue invitado” no solo comunica un hecho, sino que revela emociones, tensiones y relaciones de poder dentro de la oficina.

Llevemos esta reflexión al terreno personal:

Si tuvieras que contar un mismo hecho (por ejemplo, una anécdota, una hazaña o un logro) de tres maneras distintas, sea con empatía, con burla y con neutralidad, ¿cómo lo harías? ¿Qué cambiaría en tu forma de hablar, en tu tono o en tu actitud?

Referencias

Austin, J. L. (1962). Cómo hacer cosas con palabras. Oxford University Press.

Daniels, G. (Productor), Spitzer, P. (Escritor), & Celotta, J. (Director). (2007). Survivor Man (Temporada 4, Episodio 11) [Serie de televisión]. En G. Daniels, R. Howard, & B. Grazer (Productores ejecutivos), The Office (U.S.). NBC.

Lyons, J. (1997). Una introducción a la Semántica lingüística. Cambridge University Press.

Searle, J. R. (1969). Actos de habla: un ensayo sobre la filosofía del lenguaje. Cambridge University Press.

Silverstein, M. (2003). Orden indexical y la dialéctica de la vida sociolingüística. Lenguaje y Comunicación, 23(3–4), 193–229. https://doi.org/10.1016/S0271-5309(03)00013-2

jueves, 21 de agosto de 2025

«Rachel Green, el coraje de cambiar y también de quedarse: Una historia sobre miedo, decisiones difíciles y la valentía de reinventarse sin garantías»

por Alexander Paredes

¿Qué harías si tu vida estuviera resuelta en el papel, pero no en el corazón?

Rachel Green lo tenía “todo”: dinero, estabilidad, una boda en puerta y una vida cómoda. Lo único que no tenía era la certeza de querer vivirla. Y entonces, hizo algo profundamente humano: romper el guion que otros habían escrito para ella. Con miedo, con dudas pero lo rompió. Ese fue su primer gran paso.

Muchos la recuerdan por el corte de cabello The Rachel, sus romances o sus idas y vueltas con Ross. Pero detrás de la “niña rica” hay algo más profundo: Rachel es el retrato de alguien que un día decidió dejar de vivir una vida que no había elegido.

Pudo casarse con Barry, instalarse en un suburbio y vivir rodeada de lujos y silencios. No lo hizo. Abandonó el altar y empezó de cero: sin saber servir café, pagar renta o vivir sola. Y aunque Friends lo muestre con risas, eso requiere una fortaleza inmensa.

Su evolución profesional, de mesera a trabajar en Ralph Lauren, es admirable, pero más lo es su evolución emocional. Aprendió a encontrar sostén en la amistad: guía en Mónica, consuelo en Joey, complicidad en Phoebe y una historia imperfecta con Ross que la llevó a creer más en sí misma.

Rachel tuvo miedo muchas veces: de abandonar el altar, de criar a su hija sola, de aceptar o rechazar un futuro en París. Y a pesar de todo, eligió seguir. El miedo no la paralizó: la impulsó.

Esa es, para mí, su mayor enseñanza: que el miedo no es señal de debilidad, sino de que estás en movimiento. Que atreverse a cambiar, aún temblando, ya es una forma de valentía.

En el final, cuando parece tenerlo todo con una oferta en Louis Vuitton, Rachel decide quedarse. ¿Fue lo mejor? No lo sé. Quizás merecía volar más lejos. Quizás Ross fue egoísta. Pero la decisión fue suya. No se quedó por costumbre: se quedó por elección. Y eso ya es valioso.

Rachel Green me enseñó que no hay una única forma de ser valiente. Que crecer no siempre significa irse lejos; a veces también es quedarse, pero con una mirada nueva y que lo importante no es tener todo claro desde el principio, sino tener el coraje de seguir buscando lo que nos hace bien.

#RachelGreen #FriendsTVShow
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#FanDeFriends #RossYRachel #CentralPerk Ver menos

"CONDICIONAMIENTO CLÁSICO"

El condicionamiento clásico es un concepto desarrollado por Iván Pávlov, un científico ruso que descubrió cómo los animales (y también las personas) pueden aprender por asociación.

Su experimento más famoso fue con perros 🐶: cada vez que les daba comida hacía sonar una campana. Con el tiempo, los perros salivaban solo al escuchar la campana, aunque no hubiera comida.

En otras palabras: nuestro cerebro puede aprender a reaccionar a una señal que antes no significaba nada, simplemente porque la asociamos con algo que nos genera una respuesta natural (hambre, emoción, gusto, etc.).

En 'The Office' (episodio 16, temporada 3: Phyllis’s Wedding), Jim aplica esto de forma muy graciosa: cada vez que su computadora emite un sonido, le ofrece un caramelo de menta a Dwight. Después de repetirlo varias veces, Dwight empieza a extender la mano automáticamente al escuchar el sonido, sin darse cuenta. 😂

Y tú, ¿a quién condicionarías y con qué estímulo?

https://www.youtube.com/watch?v=k0FcAxotbZE

 😂🔔

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martes, 22 de julio de 2025

B y V: un mismo sonido, una gran desinformación lingüística


Resumen

La creencia errónea de que las letras b y v se pronuncian de forma distinta en español no solo persiste, sino que es defendida con firmeza por muchos hablantes, incluso frente a evidencias lingüísticas contundentes. Este artículo analiza esta confusión como un síntoma más amplio de desinformación sistemática sobre el idioma. El caso de b y v no es aislado: se inscribe en un patrón que se repite también en la gastronomía, en la censura del habla popular (como el uso de la calor) y en los prejuicios hacia otras variedades del español. A pesar de vivir en una época de acceso libre a la información, abundan las ideas equivocadas. La ignorancia no es falta de recursos, sino falta de voluntad para contrastar y aprender.

1. Cuando el problema no es la falta de información, sino de curiosidad

Vivimos en una época donde cualquier persona puede consultar una gramática académica desde el celular, verificar el origen de una palabra en segundos o acceder a tratados de fonética con un clic. Y sin embargo, muchos siguen repitiendo afirmaciones erróneas como si estuviéramos en una época de censura. No estamos bajo regímenes totalitarios donde se prohibía leer. No vivimos en Corea del Norte. Tenemos acceso a la información, pero el problema no es la censura: es la desidia.

Frente a eso, yo hablo desde la experiencia. Me dedico profesionalmente a la enseñanza de idiomas. Enseño seis lenguas. Esta es mi rama, mi terreno. Lo que sé, no lo he escuchado por ahí: lo he estudiado, lo he verificado, lo he contrastado en cada sistema lingüístico. Y algo que uno aprende, a fuerza de comparar y entender, es que lo que muchas personas creen saber sobre su propia lengua, no siempre resiste un análisis serio.

2. B y V: un solo sonido en español

En español, las letras b y v representan el mismo fonema: /b/. No importa si escribes beso o vaso, ambas se pronuncian igual. Según el contexto, este fonema se realiza como:

[b]: oclusiva bilabial sonora, tras pausa o nasal.
Ej.: boca [ˈboka], un vaso [un ˈbaso].

[β]: aproximante bilabial sonora, en entorno intervocálico.
Ej.: lavar [laˈβaɾ], vivir [biˈβiɾ].

En ningún caso se articula como [v], es decir, como una fricativa labiodental sonora, como sí sucede en lenguas como el inglés, el francés o el italiano.

Justamente, fue gracias a los idiomas que aprendí y ahora enseño, entendí esto de forma más profunda. En italiano, por ejemplo, el sonido /v/ sí existe: vino se pronuncia con una [v] verdadera. Pero en español no. Cuando uno compara fonemas entre lenguas, puede ver claramente qué sistemas fonológicos distinguen entre /b/ y /v/ y cuáles no. El español no lo hace.

3. ¿Por qué se sigue creyendo lo contrario?

Porque muchas personas confunden ortografía con pronunciación. Como hay dos letras, creen que hay dos sonidos. Y lo repiten, sin haberlo investigado jamás. Incluso se enseña así en escuelas, con explicaciones tan incorrectas como que b es “bilabial” y v “labiodental”. Eso podrá ser cierto en inglés, francés, italiano o portugués, pero no en español.

Es una muestra clara de cómo se perpetúa la desinformación. Y cuando alguien lo aclara —con base, con fuentes—, no falta quien reacciona con burla, con una carita de “me divierte”, como si corregir con fundamento fuera una ofensa.

A eso hemos llegado: a despreciar el saber y a glorificar el “yo lo escuché así”. Pero no me pueden refutar. No me pueden desautorizar en lo que enseño todos los días. Yo no repito mitos: estudio lenguas, comparo fonemas, analizo estructuras; no con arrogancia sino con método.

4. ¿Y en México? Influencia de lenguas indígenas en zonas puntuales

Muchas personas en México creen que b y v sí se pronuncian diferente, y afirman que eso es lo “correcto”. Pero esta distinción no es general en el español mexicano ni mucho menos en el español global. Ocurre en zonas muy puntuales del país, como resultado del contacto prolongado con lenguas originarias. No es una regla del español, sino una interferencia fonética.

En algunas comunidades donde el español ha sido aprendido como segunda lengua, los hablantes transfieren contrastes fonéticos de su lengua materna. Entre las lenguas indígenas que pueden influir en esta distinción se encuentran:

Zapoteco y Mixteco: con sistemas fonológicos ricos y contrastes fricativos que pueden generar una [v] perceptible en el español local.

Mazahua, Otomí, Tojolabal, Tseltal y Tsotsl: en estas lenguas se articulan de forma distinta los sonidos bilabiales y labiodentales, y eso puede reflejarse en el español de hablantes bilingües.

Purépecha: si bien no tiene [v] como fonema estándar, su influencia articulatoria puede inducir distinciones en contextos específicos.

En estos casos, no es que el español haga esa distinción. Es que la lengua indígena la tiene, y se transfiere. El fenómeno es válido como rasgo dialectal o de contacto, pero no puede presentarse como una norma general del español.

5. No es solo la B y la V: el patrón se repite

Este tipo de desinformación no se limita a la fonética. También se ve en:
La gastronomía: se acusa a otros países de “inventarse” platos, sin investigar que las recetas viajan, se adaptan, se mezclan. Hay más ignorancia que identidad en muchas de esas polémicas.

El habla popular: se corrige a quienes dicen "la calor' como si fuera un error, sin saber que es una forma legítima y antigua del español, aún viva en Andalucía, el Caribe o el norte argentino.

La variación dialectal: se censuran formas como dijistes, la calor, haiga, el leísmo, el voseo centroamericano (mucha gente piensa que eso de usar "vos" en vez de "tú" es una moda argentina o una ocurrencia de alguna telenovela. Pero no: el voseo es un fenómeno lingüístico real, documentado y extendido históricamente. No solo existe en el español rioplatense, también se usa en varias regiones de Colombia, en partes de Centroamérica como Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, e incluso en zonas del Caribe. No es nuevo ni incorrecto. Es parte de la riqueza y diversidad del español)

En todos estos ejemplos, el problema es el mismo: corregimos lo que no conocemos, y defendemos lo que no entendemos.

6. Enseñar con fundamento: lo que se aprende, se comparte

La lengua no se defiende con mitos, sino con conocimiento. Enseñar español (o cualquier idioma) implica una gran responsabilidad. No basta con repetir lo que nos enseñaron: hay que contrastar, ACTUALIZAR, comprender la diversidad de la lengua y su historia.

Yo no enseño “porque suena bonito”, enseño porque he estudiado, leído, vivido la lengua. Y si corrijo algo, lo hago con base, no con pedantería. Lo que resulta insólito es que, en pleno 2025, la gente tenga acceso a la RAE, a corpus, a videos, a fonemas interactivos y aun así elija creer lo que le dijeron “en la primaria”.

7. Conclusión: aprender también es desaprender

La pronunciación de b y v es solo un ejemplo. Pero simboliza mucho más: la resistencia a desaprender lo que se aprendió mal. La ignorancia hoy no es consecuencia de censura, sino de apatía. La información está ahí. Pero hay que buscarla, contrastarla y aceptarla, incluso cuando contradice lo que creíamos saber.

Corregir no es burlarse. Burlarse del que corrige con base, sí lo es. Y esa es la verdadera ignorancia: la que se disfraza de risa (incluso de insulto) porque no sabe argumentar.

********* 
Aclaración necesaria:
No, esto no es un debate sobre el lenguaje inclusivo.

Cada vez que se habla de corrección lingüística o de la norma del español, aparece el clásico comentario:

“¿Entonces también hay que aceptar ‘amigue’, ‘niñe’, ‘señore’, todxs?”

Aclaro algo:
Este artículo no trata sobre eso. Hablo de pronunciación normativa de la B y la V, no de los usos del lenguaje inclusivo.

Ahora bien, ya que surge el tema, pongo las cosas en contexto:

El lenguaje inclusivo no está reconocido oficialmente por la RAE, al menos no en formas como “amigue” o “señore”, “todxs”.

Sin embargo, su uso puede tener sentido en ciertos grupos o espacios sociales, como una forma de visibilización o reivindicación.

Eso no convierte esos usos en norma, así como tampoco los prohíbe. Hay usos lingüísticos que son válidos en contextos específicos y otros que están oficialmente aceptados por la norma general del español.

Por eso: 
✔️ Que alguien diga “amigo” está perfectamente aceptado.
✔️ Que otra persona diga “amigue” en un contexto político o afectivo, también puede tener sentido.
❌ Pero eso no significa que toda persona tenga que adoptarlo, ni que debamos confundirlo con una regla oficial del idioma.

Y ya que hablo de inclusión, también conviene mirar más allá del lenguaje verbal:

He visto instituciones (incluso universidades de renombre) que se esfuerzan en utilizar lenguaje "inclusivo" en sus discursos de bienvenida… pero no hay una intérprete en lengua de señas presente, no hay señalética con sistema Braille en los baños, salones o ascensores, en resumidas cuentas, no hay ajustes reales para personas con discapacidad.

Entonces, ¿de qué inclusión estamos hablando?
La inclusión no se demuestra solo con una letra E.
La verdadera inclusión se practica, no solo se pronuncia.

Referencias

Hualde, J. I. (2005). The Sounds of Spanish. Cambridge University Press.

Real Academia Española (2011). Ortografía de la lengua española. Espasa.

Quilis, A. (1993). Tratado de fonología y fonética españolas. Gredos.

Alarcos Llorach, E. (1994). Fonología española. Madrid: Gredos.

Navarro Tomás, T. (1967). Manual de pronunciación española. CSIC.

ASALE & RAE (2009). Nueva gramática de la lengua española. Espasa.

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domingo, 29 de junio de 2025

Cuando el éxito ajeno nos incomoda: Perú, la gastronomía y los complejos de muchos mexicanos

Cuando el éxito ajeno nos incomoda: Perú, la gastronomía y los complejos de muchos mexicanos

Por Alexander Paredes




Hace unos días se publicó la lista de los 10 mejores restaurantes del mundo (The World’s 50 Best Restaurants, 2025), y para sorpresa de algunos —y tristeza de otros— el primer lugar lo ocupó Maido, en Lima, Perú. Y aunque México aparece en el podio con Quintonil en tercer lugar, eso no fue suficiente para frenar una oleada de comentarios xenofóbicos, despectivos e ignorantes, principalmente desde cuentas mexicanas en redes sociales.

Lo que debería ser motivo de orgullo regional se convirtió —una vez más— en escenario de ataques gratuitos contra un país hermano, como si aplaudir a Perú fuera traicionar a México. En lugar de celebrar la excelencia culinaria de América Latina, muchos prefieren burlarse, minimizar o incluso falsear la historia.

Porque sí: Maido es un restaurante peruano-japonés, exponente de la cocina nikkei, una fusión reconocida mundialmente. No es que los peruanos se estén “apropiando” de Japón, como algunos alegan "indignados" en redes. Es que la fusión es real, histórica, y ha dado lugar a una de las cocinas más sofisticadas del mundo. Lo mismo ocurre con los tacos al pastor, de influencia árabe, o la gastronomía de Yucatán, marcada por la migración libanesa.

Y sin embargo, lo que surge ante estos logros no es admiración, sino una especie de orgullo herido, una necesidad de desmentir, disputar, competir. En algunos sectores de la población mexicana, existe un complejo de inferioridad disfrazado de superioridad moral, un mecanismo de defensa que reacciona con desprecio cuando el reconocimiento cae en otro país latinoamericano, sobre todo si ese país no es frontera, no es potencia, o “no debería destacar más que nosotros”.

Esta reacción no es nueva. La vemos cada vez que Argentina destaca en literatura o fútbol, que Bolivia protege su folklore o que Ecuador defiende su versión del ceviche. Y aunque las rivalidades culturales siempre han existido, lo preocupante es el tono con el que se expresan: violento, burlón, racista y profundamente ignorante.

Como señala el antropólogo Néstor García Canclini (1990), “la cultura no es una propiedad exclusiva de una nación, sino un espacio de circulación, mezcla e hibridación constante”. Entonces, ¿por qué tanta gente actúa como si un plato, una danza o una técnica culinaria pudiera ser “robada” o “copiada”, como si fuésemos corporaciones en disputa por una patente?

También hay que decirlo con claridad: la UNESCO no ha declarado a toda la gastronomía mexicana como patrimonio de la humanidad, sino específicamente a la cocina tradicional michoacana, con base en sus técnicas, ingredientes y transmisión oral (UNESCO, 2010). Reconocer eso no es minimizar a México, es comprender la diferencia entre orgullo real e ilusión colectiva.

Lo más triste es que quienes más atacan, muchas veces ni siquiera han viajado a los países que critican, ni conocen a profundidad su historia, ni han probado sus platos auténticos. Y lo más irónico es que vivimos en una época donde basta con escribir “cocina nikkei” o “gastronomía peruana UNESCO” en Google para tener acceso directo a fuentes oficiales, entrevistas con chefs, documentales e investigaciones, incluso creadores mexicanos de contenido (influencers) en sus cuentas de Tiktok. Pero no lo hacen. Prefieren construir un argumento desde el prejuicio y el nacionalismo mal informado, que tomarse tres minutos para consultar un enlace confiable.
El problema, entonces, ya no es la falta de acceso, sino la falta de humildad.

Por un verdadero reconocimiento regional

Latinoamérica no necesita más trincheras culturales ni guerras de egos disfrazadas de patriotismo. Necesita reconocimiento mutuo, memoria compartida y cooperación activa.

Reconocer los logros de Perú no hace a México menos mexicano. Aplaudir la riqueza cultural de Bolivia, Ecuador o Argentina no borra nuestra identidad. Nos enriquece. Nos conecta. Nos eleva como región.

Si hay algo que el mundo ya sabe y valora de nosotros, es la diversidad de nuestras cocinas, nuestras lenguas, nuestras expresiones. Pero mientras otros nos celebran, nosotros seguimos peleando por quién “inventó” qué.
Así no se construye identidad. Así se perpetúa EL ATRASO.

Celebremos lo propio, sí. Pero también aprendamos a celebrar lo ajeno con dignidad, con conocimiento y con respeto. Solo así podremos dejar atrás los complejos y caminar como lo que verdaderamente somos: una región poderosa, creativa y capaz de compartir el mundo sin perder el alma.

Referencias