lunes, 29 de septiembre de 2025

​Bad Bunny, el español urbano y el Super Bowl

Por Alexander Paredes



Iniciamos la semana con la noticia de que Bad Bunny será el encargado del show de medio tiempo del Super Bowl 2026. Y claro, la polémica no se hizo esperar: unos lo celebran, otros lo critican, y muchos dicen “a mí no me gusta”.

​Yo lo digo abiertamente: a mí tampoco me convence del todo su voz, aunque reconozco que es un compositor brillante y un artista conceptual.

​De hecho, he escuchado su último disco, "Debí tirar más fotos", con más atención a las letras y la estructura. Álbumes como este no solo confirman su evolución, sino que se alzan como una verdadera carta de amor a Puerto Rico. En su composición, vemos una notable hibridación musical que va más allá del trap y el reggaetón: fusiona lo urbano con los ritmos autóctonos y tradicionales de la isla. Hay canciones como Turista que son realmente hermosas en su construcción musical, y la inclusión de artistas y elementos como los Pleneros de la Cresta en el álbum, no solo es un homenaje, sino un acto de afirmación cultural que lleva a lo global los sonidos más íntimos y folclóricos de su tierra.

​Pero más allá de gustos, hay algo mucho más grande en juego aquí.

​Porque esto no se trata solo de Benito Martínez, se trata de lo que representa: un artista que ha puesto en la cima del mundo al español urbano y al español caribeño. 

Muchas veces se ha “ninguneado” el español de Puerto Rico, como si no fuera legítimo o parte de la identidad hispana. Y hoy, ese mismo español que algunos miran con prejuicio va a sonar en el evento más visto del planeta. 

Bad Bunny visibiliza con hechos que se puede ser el artista más escuchado del mundo sin ceder un ápice de tu dialecto, tu jerga o tu cultura.

Y ​no, nadie está obligado a que le guste Bad Bunny, pero sí deberíamos reconocer que está abriendo puertas y que está poniendo sobre la mesa algo esencial: también somos españoles. No en el sentido de pertenecer a España, sino en el sentido de hablar y crear en español, de reivindicar un idioma vivo, diverso y lleno de identidades.

​Y eso es inspirador. 

Porque mientras otros critican, él demuestra con hechos que se puede llegar al escenario más grande del mundo con un estilo propio, con letras que muchos quisieran escribir y con la bandera de Puerto Rico en alto.

​En lo personal, me sigo quedando con dudas sobre su voz, pero no con dudas sobre su aporte. Eso ya es innegable. 

Y aunque sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo, sigo creyendo que lo que Benito está haciendo por Puerto Rico y por el español merece ser reconocido. Y, bajo mi punto de vista como profesor de lenguas extranjeras, lo aplaudo.

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viernes, 12 de septiembre de 2025

La música de las vocales italianas: emociones y fonosimbolismo

Por Alexander Paredes

Introducción

El italiano es una lengua célebre por su musicalidad y su capacidad de transmitir emociones. Más allá de la gramática o el ritmo, la riqueza expresiva del idioma se encuentra también en sus sonidos fundamentales: las vocales.

El lingüista Leo Nobile ha propuesto que los sonidos vocálicos no son completamente arbitrarios, sino que poseen un valor fonosimbólico. Esto significa que cada vocal está vinculada a imágenes, sensaciones y emociones universales. El fenómeno, conocido como fonosimbolismo, permite comprender cómo el timbre de un sonido puede evocar lo pequeño, lo grande, lo luminoso, lo oscuro o lo profundo.

Explorar el vocalismo italiano desde esta perspectiva ofrece tres beneficios principales:

  • Permite un aprendizaje intuitivo y expresivo de la fonética.
  • Favorece la memorización y discriminación auditiva, al relacionar sonidos con emociones e imágenes.
  • Enriquece la enseñanza del italiano al resaltar su dimensión estética y musical.

A continuación, se presentan los valores fonosimbólicos de las vocales del italiano estándar, acompañados de ejemplos y posibles aplicaciones pedagógicas.


/i/ – PEQUEÑEZ Y AGUDEZA

La /i/ es una vocal anterior, cerrada y alta. Su articulación, con labios estirados y cavidad oral reducida, produce un sonido fino y penetrante.

  • Simbología: pequeñez, agudeza, precisión, lejanía.
  • Ejemplos: piccolo (pequeño), filo (hilo), minimo (mínimo), grido (grito).

Su sonoridad evoca lo delgado, delicado y agudo, lo que puede asociarse con imágenes de objetos pequeños o sonidos intensos.

/e/ – CLARIDAD Y REFINAMIENTO

La /e/ (media-alta anterior) suaviza la intensidad de la /i/ y transmite una sensación de ligereza emocional y armonía.

  • Simbología: claridad, refinamiento, agilidad.
  • Ejemplos: leggero (ligero), sereno (sereno), delicato (delicado).

Es una vocal asociada con lo positivo y sutil, cercana a la serenidad y la belleza equilibrada.

/ɛ/ – CERCANÍA  Y APERTURA EMOCIONAL

La /ɛ/ (media-baja anterior) abre más la vocalidad, transmitiendo emociones humanas y terrenales.

  • Simbología: apertura emocional moderada, cercanía, naturalidad.
  • Ejemplos: bello (bello), terra (tierra), speranza (esperanza).

Al compararla con la /e/, resulta más emocional y cálida, vinculada a la experiencia cotidiana.

/a/ – GRANDEZA Y EXPRESIVIDAD

La /a/ es la vocal central y abierta por excelencia. Representa la máxima apertura y se asocia con vitalidad y fuerza.

  • Simbología: grandeza, intensidad, expresividad, proximidad.
  • Ejemplos: grande (grande), mamma (mamá), caldo (calor), amare (amar).

Es la vocal más frecuente y emocional del italiano, vinculada a expresiones de alegría, dolor, sorpresa o entusiasmo.

/ɔ/ – GRAVEDAD Y PROFUNDIDAD

La /ɔ/ (media-baja posterior) transmite peso emocional y seriedad.

Simbología: gravedad, pesadez, profundidad, emotividad.

Ejemplos: morto (muerto), cuore (corazón), dolore (dolor).

Su sonoridad oscura la convierte en la vocal de lo solemne y dramático.

/o/ – PLENITUD Y EQUILIBRIO

/o/ (media-alta posterior) tiene un carácter más redondeado y sereno que la /ɔ/.

  • Simbología: redondez, plenitud, calma, dulzura.
  • Ejemplos: buono (bueno) sole (sol), amore (amor).

Evoca sensaciones de armonía y bienestar, asociadas a la suavidad y la completitud.

/u/ – MISTERIO Y LEJANÍA

La /u/ (posterior, cerrada y alta) genera un sonido profundo y oscuro.

  • Simbología: oscuridad, introspección, misterio, distancia.
  • Ejemplos: lupo (lobo), scuro (oscuro), lutto (luto).

Es la vocal de lo oculto, lo insondable y lo íntimo, vinculada a estados emocionales graves o de recogimiento.

Aplicación pedagógica

El enfoque fonosimbólico permite enriquecer la enseñanza del italiano a través de la experiencia sensorial:

  • Asociaciones visuales y emocionales: cada vocal se conecta con una imagen y un sentimiento (ej. /i/ = alfiler, /a/ = volcán, /u/ = cueva oscura).
  • Metáforas corporales: abrir mucho la boca para /a/, fruncir los labios para /u/, estirar para /i/.
  • Dinámicas creativas: inventar palabras simbólicas, dramatizar emociones solo con vocales, analizar poemas y canciones desde el valor sonoro de sus vocales.

De esta manera, los estudiantes no aprenden únicamente a reproducir sonidos, sino a sentirlos y comprenderlos en su dimensión expresiva.

Conclusión

El vocalismo del italiano, interpretado desde el fonosimbolismo de Leo Nobile, revela que el idioma no es solo un código arbitrario, sino también una música cargada de significados emocionales. Cada vocal transmite una experiencia distinta: pequeñez, claridad, cercanía, grandeza, gravedad, plenitud o misterio.

Incorporar esta perspectiva en la enseñanza favorece un aprendizaje más profundo, intuitivo y estético, permitiendo que el estudiante se acerque al italiano no solo como lengua, sino como arte sonoro.

Bibliografía

Crystal, D. (2008). A Dictionary of Linguistics and Phonetics (6a ed.). Blackwell Publishing.

Jakobson, R., & Waugh, L. R. (2002). La forma sonora del lenguaje. Fondo de Cultura Económica.

Magnus, M. (2013). A History of Sound Symbolism. University of Trondheim.

Nobile, L. (2021). Il valore fonosimbolico nel vocalismo dell’italiano standard. [Manuscrito académico].

martes, 2 de septiembre de 2025

Adquisición de la lengua materna y desarrollo de la lectoescritura: una visión psicolingüística integradora

Introducción

El estudio de la adquisición de la lengua materna y de la lectoescritura constituye un eje central de la psicolingüística y de la educación. Comprender cómo los niños aprenden a hablar, leer y escribir no solo tiene relevancia teórica, sino también implicaciones educativas y sociales. A lo largo de la historia, diferentes enfoques —conductista, innatista, cognitivo, sociocultural y conexionista— han intentado explicar este complejo proceso. Asimismo, investigaciones sobre la lectoescritura han revelado que su desarrollo no es lineal, sino multifactorial, en el que intervienen factores biológicos, cognitivos, sociales y afectivos. El presente ensayo sintetiza las principales teorías y hallazgos empíricos sobre estos procesos, incluye una línea del tiempo que resume el desarrollo lingüístico y de la lectoescritura en la infancia, y analiza sus implicaciones educativas, con especial referencia a la enseñanza de una segunda lengua (L2)

Desarrollo

Enfoques teóricos de la adquisición de la lengua

El conductismo, representado por Skinner (1957), entiende el lenguaje como una conducta aprendida por imitación y refuerzo. Aunque explica ciertos hábitos lingüísticos, no da cuenta de la creatividad del lenguaje. En contraste, el innatismo de Chomsky (1965) postuló la existencia de un Dispositivo de Adquisición del Lenguaje (LAD) y una Gramática Universal, que permiten explicar la rapidez y universalidad en la adquisición. Sin embargo, se le critica su escasa evidencia neurológica y su subestimación del entorno social.

El cognitivismo, con Piaget (1970) como referente, vincula el desarrollo lingüístico con el desarrollo intelectual general, resaltando la interdependencia entre lenguaje y nociones como el tiempo o el espacio. Por su parte, el socioconstructivismo, impulsado por Vygotsky (1995) y Bruner, sitúa la interacción social como motor de aprendizaje, destacando la Zona de Desarrollo Próximo y el andamiaje como mediaciones esenciales. Finalmente, los enfoques conexionistas y emergentistas conciben el lenguaje como resultado de la interacción entre biología, input estadístico y contexto cultural, integrando múltiples dimensiones y explicando mejor la variabilidad individual.

El papel del error y del interlenguaje

Desde la psicolingüística aplicada, los errores en el proceso de adquisición —tanto de la lengua materna como de una segunda lengua— son interpretados como manifestaciones del interlenguaje (Selinker, 1972). Lejos de ser fallos, constituyen evidencias del aprendizaje activo del estudiante, lo que implica que los docentes deben verlos como oportunidades pedagógicas. En el caso de la lectoescritura, ocurre un fenómeno similar: los errores ortográficos, las inversiones de letras o la segmentación inadecuada de palabras en los primeros años son comparables al interlenguaje, pues reflejan hipótesis activas del niño sobre el sistema escrito y representan pasos necesarios en el proceso de alfabetización.

Desarrollo de la lectoescritura: adquisición y dominio

La lectoescritura se inicia en una fase de prehistoria, donde el niño utiliza gestos, garabatos y juegos simbólicos (Vygotsky, 1995; Luria, 1987). Autores como Ferreiro y Teberosky (1988) mostraron que los niños elaboran hipótesis sobre el sistema escrito antes de dominarlo: desde la hipótesis del nombre hasta la correspondencia fonema-grafema. Este periodo evidencia que la escritura no se adquiere pasivamente, sino de manera constructiva.

La fase de dominio implica la consolidación de procesos perceptivos, léxicos, sintácticos y semánticos, acompañados de habilidades cognitivas y metacognitivas como la memoria operativa, la autorregulación y las inferencias (Cuetos, 1991; Goodman, 1986). Aquí se alcanza la literacia plena, entendida como la capacidad de leer y escribir con autonomía y sentido crítico.

En términos prácticos, el proceso de adquisición de la lectoescritura suele recorrer cinco etapas progresivas: prelectura (5–6 años), aprendizaje inicial (6–7), fluidez lectora (7–8), consolidación ortográfica y comprensión (8–10), y lectoescritura avanzada (10–12). Este esquema facilita la conexión entre las hipótesis teóricas y la práctica escolar, ofreciendo un marco para planificar la enseñanza de la alfabetización.

Línea del tiempo: adquisición del lenguaje y lectoescritura (0–12 años)



La evolución del lenguaje y la lectoescritura puede organizarse en etapas clave:

Edad aproximada Lenguaje oral Lectoescritura / habilidades emergentes
0–6 meses Balbuceos, práctica motora oral Reconocimiento de voces familiares
6–12 meses Holofrases con intención comunicativa Comprensión de gestos y símbolos
12–24 meses Frases telegráficas de dos palabras Garabateo intencional
2–3 años Expansión de vocabulario, uso de plurales Reconocimiento de algunas letras (propio nombre)
3–5 años Oraciones más elaboradas, narraciones simples Hipótesis sobre el sistema escrito (Ferreiro & Teberosky)
5–6 años Dominio funcional del lenguaje oral, conciencia fonológica Escritura del nombre y palabras familiares
6–7 años Refinamiento del lenguaje oral Correspondencia fonema-grafema
7–8 años Consolidación sintáctica, fluidez oral Fluidez lectora inicial
8–10 años Vocabulario abstracto, comprensión de textos extensos Lectura con inferencias y textos complejos
10–12 años Lenguaje argumentativo, lectura crítica, producción textual compleja Producción escrita autónoma y crítica

Esta secuencia muestra que el lenguaje oral sigue un desarrollo más natural, mientras que la lectoescritura requiere una enseñanza más sistemática.

Comprensión lectora y modelos explicativos

Diversos modelos han intentado explicar la comprensión lectora:

  • Goodman (1986) la entiende como construcción de significados mediante muestreo, predicción e inferencia.
  • Cuetos (1990, 1991) destaca las rutas léxica y fonológica en el reconocimiento de palabras.
  • Van Dijk y Kintsch (1983) proponen la distinción entre macroestructuras y microestructuras textuales.
  • Montealegre (2004) introduce la importancia de los esquemas culturales y la polisemia en la interpretación.
De manera convergente, estos enfoques coinciden en que leer no es decodificar mecánicamente, sino un proceso cognitivo, cultural y social que implica la interacción entre lector, texto y contexto.

Implicaciones para la enseñanza de una segunda lengua (L2)

La reflexión pedagógica sobre la enseñanza de un L2 integra lecciones clave de los procesos de adquisición de la lengua materna y de la lectoescritura:

  • La imitación y el refuerzo permiten fijar estructuras.
  • La interacción social mediante diálogos simulados promueve el uso comunicativo. 
  • Actividades inductivas apoyan la construcción de reglas gramaticales, siguiendo principios cognitivistas.
  • La diferencia entre la adquisición natural del lenguaje oral y la enseñanza explícita de la lectoescritura se refleja en fenómenos como la pronunciación de grafemas dobles (como "anno" en italiano) o la ausencia de correspondencia biunívoca entre grafemas y fonemas. En el caso del español, situaciones como la confusión entre b/v o entre ll/y requieren alfabetización explícita en L2, de forma similar al proceso de adquisición inicial en la infancia. Aquí el docente debe guiar la práctica de manera sistemática, como en la alfabetización infantil.
  • El interlenguaje se convierte en herramienta didáctica: errores como I have 24 years old se transforman en oportunidades para explicar el uso correcto (I'm 24 years old). 
  • Finalmente, el reconocimiento de un período crítico en la adquisición natural obliga a diseñar estrategias diferenciadas para adultos, combinando práctica consciente con interacción significativa.

Conclusiones

La adquisición de la lengua materna y el dominio de la lectoescritura constituyen procesos evolutivos, constructivos y multifactoriales. Ningún enfoque aislado explica completamente el fenómeno; se requiere una visión integradora que articule lo biológico, lo cognitivo, lo social y lo cultural.

La línea del tiempo evidencia que el lenguaje y la lectoescritura siguen trayectorias distintas, una más natural y otra más guiada, con implicaciones directas en la enseñanza de lenguas extranjeras.

Para el docente, comprender estos procesos implica ver los errores no como fallos, sino como evidencias del aprendizaje activo. El dominio lingüístico y lector no se reduce a decodificar, sino que representa la capacidad de comprender, expresar y transformar culturalmente la realidad. En este sentido, la enseñanza de una L2 se enriquece al integrar teoría, práctica, reflexión y sensibilidad hacia los factores que intervienen en la adquisición del lenguaje. Más aún, comprender la interrelación entre lengua materna y lectoescritura permite valorar la diversidad lingüística y cultural como un recurso educativo, y no como una dificultad, favoreciendo prácticas inclusivas y críticas en el aula contemporánea.

Referencias

  • Berko Gleason, J., & Bernstein, N. (2010). Psicolingüística. McGraw-Hill.

  • Bravo, L. (2003). Lenguaje escrito: adquisición y dificultades. Editorial Paidós.

  • Chapman, J. W., & Tunmer, W. E. (2002). Development of young children’s reading self-concepts: An examination of emerging subcomponents and their relationship with reading achievement. Journal of Educational Psychology, 94(1), 154–167.

  • Chomsky, N. (1965). Aspects of the Theory of Syntax. MIT Press.

  • Cuetos, F. (1991). Psicología de la lectura. Ediciones Morata.

  • Ferreiro, E., & Teberosky, A. (1988). Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño. Siglo XXI.

  • Goodman, K. (1986). What's whole in whole language?. Heinemann.

  • Gutiérrez, R. (2003). El método vivencial para la alfabetización inicial. Revista Iberoamericana de Educación, 31, 1–14.

  • Lenneberg, E. (1967). Biological foundations of language. Wiley.

  • Luria, A. R. (1987). El desarrollo de la escritura en el niño. Editorial Akal.

  • Montealegre, R. (2004). Comprensión lectora y macroestructuras semánticas. Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 42(2), 55–78.

  • Piaget, J. (1970). La psicología de la inteligencia. Editorial Crítica.

  • Skinner, B. F. (1957). Verbal behavior. Appleton-Century-Crofts.

  • Sullivan, P. M., & Klenk, L. (1992). Emergent literacy in the early childhood classroom: Applying a Vygotskian model. Reading Teacher, 45(8), 598–609.

  • Vygotsky, L. S. (1995). Pensamiento y lenguaje (Obra original publicada en 1931). Editorial Crítica.

  • Van Dijk, T. A., & Kintsch, W. (1983). Strategies of discourse comprehension. Academic Press.


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viernes, 29 de agosto de 2025

Un mismo enunciado, múltiples interpretaciones: análisis semántico y pragmático de "The Office"

Por Alexander Paredes




https://www.youtube.com/watch?v=IjCmpYhPTx4


La comedia televisiva suele ofrecer un terreno fértil para reflexionar sobre fenómenos lingüísticos. En la serie "The Office" (versión estadounidense), el episodio Survivor Man (temporada 4, episodio 11) inicia con una conversación en la cocina de la sucursal. Toby cuenta a sus compañeros cómo fue invitado a un campamento exclusivo para gerentes y personal de recursos humanos, organizado por Ryan quien ahora trabaja en la gerencia de Nueva York. Los demás —Pam, Oscar, Phyllis y otros— escuchan con entusiasmo. La única excepción es Michael, quien observa y escucha con molestia el relato de Toby. El motivo: Michael no fue invitado.

Pam se presenta ante la cámara para contarnos sobre la invitación de Toby y la exclusión de Michael narrando este última parte con un tono triste y compasivo. 

En medio de la charla, Phyllis interviene para recordar que en alguna ocasión llevó un curso de montañismo junto con su esposo, Bob Vance. Michael (quien se cruza en medio de la conversación para sacar algo del refrigerador) reacciona burlándose de ella, lo que acentúa la incomodidad de Phyllis. Luego, frente a la cámara, ella remata diciendo en tono burlesco: “Michael no fue invitado”, aprovechando la ocasión como un pequeño “karma” frente a las constantes burlas que él le hace a ella. 

Toby continúa su anécdota. Los demás preguntan quiénes asistieron y comparten la emoción del relato a lo que Michael se retira de la cocina sin poder disimular su enojo.

Finalmente Toby cuenta ante la cámara su invitación al campamento. Primero lo hace con satisfacción, pero al ser interrumpido por Michael (quien le dice "a nadie le importa"), termina su relato diciendo "Michael no fue invitado" con un tono serio. 

Tres enunciados idénticos en contenido, pero radicalmente distintos en intención y efecto.


1. La dimensión semántica: el contenido constante

Desde la semántica, la oración “Michael no fue invitado” transmite una proposición estable: Michael quedó excluido del evento. Según Lyons (1997), el contenido semántico se centra en el significado literal y objetivo, independiente de la intención del hablante o del contexto.

2. La dimensión pragmática: distintos actos de habla

La variación surge en el plano pragmático. La teoría de los actos de habla (Austin, 1962; Searle, 1969) explica que un mismo enunciado puede cumplir funciones diferentes:

  • Pam lo expresa con tristeza, configurando un acto de habla expresivo que refleja empatía.
  • Phyllis lo pronuncia con tono burlesco, generando un acto de habla expresivo-irónico, cargado de ridiculización y con el matiz de “karma” frente a Michael.
  • Toby lo formula tras contar con entusiasmo su asistencia al campamento, pero lo remata serio: un acto de habla informativo-irónico que subraya el contraste entre la exclusión de Michael y su propia satisfacción.

En consecuencia, la pragmática demuestra cómo un mismo enunciado puede adoptar fuerzas ilocutivas distintas y generar interpretaciones diversas.

3. La dimensión sociolingüística: indexicalidad y relaciones sociales

Cada variación refleja, además, las relaciones sociales entre los personajes. Pam muestra cercanía y compasión; Phyllis aprovecha la ocasión para burlarse de Michael; Toby, en cambio, exhibe satisfacción al recalcar su pertenencia al grupo, frente a la exclusión de su jefe. Este fenómeno se puede analizar mediante la noción de indexicalidad (Silverstein, 2003), es decir, cómo las elecciones lingüísticas y paralingüísticas señalan identidades, actitudes y vínculos sociales.

4. La dimensión audiovisual: prosodia, gestualidad y cromática

Más allá del lenguaje verbal, la escena utiliza recursos audiovisuales. La prosodia (entonación, pausas, énfasis) y la gestualidad (miradas a cámara, expresiones faciales) modulan la interpretación del enunciado. Asimismo, la cromática, es decir, los tonos neutros de la oficina, el encuadre cerrado de los testimonios, lo que refuerza el contraste entre lo cotidiano y la carga emocional que cada personaje imprime al mismo mensaje.

Conclusión

El episodio Survivor Man evidencia cómo un mismo enunciado puede mantener su significado semántico mientras varía en su interpretación pragmática y social. El humor nace de esta polisemia pragmática: “Michael no fue invitado” no solo comunica un hecho, sino que revela emociones, tensiones y relaciones de poder dentro de la oficina.

Llevemos esta reflexión al terreno personal:

Si tuvieras que contar un mismo hecho (por ejemplo, una anécdota, una hazaña o un logro) de tres maneras distintas, sea con empatía, con burla y con neutralidad, ¿cómo lo harías? ¿Qué cambiaría en tu forma de hablar, en tu tono o en tu actitud?

Referencias

Austin, J. L. (1962). Cómo hacer cosas con palabras. Oxford University Press.

Daniels, G. (Productor), Spitzer, P. (Escritor), & Celotta, J. (Director). (2007). Survivor Man (Temporada 4, Episodio 11) [Serie de televisión]. En G. Daniels, R. Howard, & B. Grazer (Productores ejecutivos), The Office (U.S.). NBC.

Lyons, J. (1997). Una introducción a la Semántica lingüística. Cambridge University Press.

Searle, J. R. (1969). Actos de habla: un ensayo sobre la filosofía del lenguaje. Cambridge University Press.

Silverstein, M. (2003). Orden indexical y la dialéctica de la vida sociolingüística. Lenguaje y Comunicación, 23(3–4), 193–229. https://doi.org/10.1016/S0271-5309(03)00013-2

jueves, 21 de agosto de 2025

«Rachel Green, el coraje de cambiar y también de quedarse: Una historia sobre miedo, decisiones difíciles y la valentía de reinventarse sin garantías»

por Alexander Paredes

¿Qué harías si tu vida estuviera resuelta en el papel, pero no en el corazón?

Rachel Green lo tenía “todo”: dinero, estabilidad, una boda en puerta y una vida cómoda. Lo único que no tenía era la certeza de querer vivirla. Y entonces, hizo algo profundamente humano: romper el guion que otros habían escrito para ella. Con miedo, con dudas pero lo rompió. Ese fue su primer gran paso.

Muchos la recuerdan por el corte de cabello The Rachel, sus romances o sus idas y vueltas con Ross. Pero detrás de la “niña rica” hay algo más profundo: Rachel es el retrato de alguien que un día decidió dejar de vivir una vida que no había elegido.

Pudo casarse con Barry, instalarse en un suburbio y vivir rodeada de lujos y silencios. No lo hizo. Abandonó el altar y empezó de cero: sin saber servir café, pagar renta o vivir sola. Y aunque Friends lo muestre con risas, eso requiere una fortaleza inmensa.

Su evolución profesional, de mesera a trabajar en Ralph Lauren, es admirable, pero más lo es su evolución emocional. Aprendió a encontrar sostén en la amistad: guía en Mónica, consuelo en Joey, complicidad en Phoebe y una historia imperfecta con Ross que la llevó a creer más en sí misma.

Rachel tuvo miedo muchas veces: de abandonar el altar, de criar a su hija sola, de aceptar o rechazar un futuro en París. Y a pesar de todo, eligió seguir. El miedo no la paralizó: la impulsó.

Esa es, para mí, su mayor enseñanza: que el miedo no es señal de debilidad, sino de que estás en movimiento. Que atreverse a cambiar, aún temblando, ya es una forma de valentía.

En el final, cuando parece tenerlo todo con una oferta en Louis Vuitton, Rachel decide quedarse. ¿Fue lo mejor? No lo sé. Quizás merecía volar más lejos. Quizás Ross fue egoísta. Pero la decisión fue suya. No se quedó por costumbre: se quedó por elección. Y eso ya es valioso.

Rachel Green me enseñó que no hay una única forma de ser valiente. Que crecer no siempre significa irse lejos; a veces también es quedarse, pero con una mirada nueva y que lo importante no es tener todo claro desde el principio, sino tener el coraje de seguir buscando lo que nos hace bien.

#RachelGreen #FriendsTVShow
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"CONDICIONAMIENTO CLÁSICO"

El condicionamiento clásico es un concepto desarrollado por Iván Pávlov, un científico ruso que descubrió cómo los animales (y también las personas) pueden aprender por asociación.

Su experimento más famoso fue con perros 🐶: cada vez que les daba comida hacía sonar una campana. Con el tiempo, los perros salivaban solo al escuchar la campana, aunque no hubiera comida.

En otras palabras: nuestro cerebro puede aprender a reaccionar a una señal que antes no significaba nada, simplemente porque la asociamos con algo que nos genera una respuesta natural (hambre, emoción, gusto, etc.).

En 'The Office' (episodio 16, temporada 3: Phyllis’s Wedding), Jim aplica esto de forma muy graciosa: cada vez que su computadora emite un sonido, le ofrece un caramelo de menta a Dwight. Después de repetirlo varias veces, Dwight empieza a extender la mano automáticamente al escuchar el sonido, sin darse cuenta. 😂

Y tú, ¿a quién condicionarías y con qué estímulo?

https://www.youtube.com/watch?v=k0FcAxotbZE

 😂🔔

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martes, 22 de julio de 2025

B y V: un mismo sonido, una gran desinformación lingüística


Resumen

La creencia errónea de que las letras b y v se pronuncian de forma distinta en español no solo persiste, sino que es defendida con firmeza por muchos hablantes, incluso frente a evidencias lingüísticas contundentes. Este artículo analiza esta confusión como un síntoma más amplio de desinformación sistemática sobre el idioma. El caso de b y v no es aislado: se inscribe en un patrón que se repite también en la gastronomía, en la censura del habla popular (como el uso de la calor) y en los prejuicios hacia otras variedades del español. A pesar de vivir en una época de acceso libre a la información, abundan las ideas equivocadas. La ignorancia no es falta de recursos, sino falta de voluntad para contrastar y aprender.

1. Cuando el problema no es la falta de información, sino de curiosidad

Vivimos en una época donde cualquier persona puede consultar una gramática académica desde el celular, verificar el origen de una palabra en segundos o acceder a tratados de fonética con un clic. Y sin embargo, muchos siguen repitiendo afirmaciones erróneas como si estuviéramos en una época de censura. No estamos bajo regímenes totalitarios donde se prohibía leer. No vivimos en Corea del Norte. Tenemos acceso a la información, pero el problema no es la censura: es la desidia.

Frente a eso, yo hablo desde la experiencia. Me dedico profesionalmente a la enseñanza de idiomas. Enseño seis lenguas. Esta es mi rama, mi terreno. Lo que sé, no lo he escuchado por ahí: lo he estudiado, lo he verificado, lo he contrastado en cada sistema lingüístico. Y algo que uno aprende, a fuerza de comparar y entender, es que lo que muchas personas creen saber sobre su propia lengua, no siempre resiste un análisis serio.

2. B y V: un solo sonido en español

En español, las letras b y v representan el mismo fonema: /b/. No importa si escribes beso o vaso, ambas se pronuncian igual. Según el contexto, este fonema se realiza como:

[b]: oclusiva bilabial sonora, tras pausa o nasal.
Ej.: boca [ˈboka], un vaso [un ˈbaso].

[β]: aproximante bilabial sonora, en entorno intervocálico.
Ej.: lavar [laˈβaɾ], vivir [biˈβiɾ].

En ningún caso se articula como [v], es decir, como una fricativa labiodental sonora, como sí sucede en lenguas como el inglés, el francés o el italiano.

Justamente, fue gracias a los idiomas que aprendí y ahora enseño, entendí esto de forma más profunda. En italiano, por ejemplo, el sonido /v/ sí existe: vino se pronuncia con una [v] verdadera. Pero en español no. Cuando uno compara fonemas entre lenguas, puede ver claramente qué sistemas fonológicos distinguen entre /b/ y /v/ y cuáles no. El español no lo hace.

3. ¿Por qué se sigue creyendo lo contrario?

Porque muchas personas confunden ortografía con pronunciación. Como hay dos letras, creen que hay dos sonidos. Y lo repiten, sin haberlo investigado jamás. Incluso se enseña así en escuelas, con explicaciones tan incorrectas como que b es “bilabial” y v “labiodental”. Eso podrá ser cierto en inglés, francés, italiano o portugués, pero no en español.

Es una muestra clara de cómo se perpetúa la desinformación. Y cuando alguien lo aclara —con base, con fuentes—, no falta quien reacciona con burla, con una carita de “me divierte”, como si corregir con fundamento fuera una ofensa.

A eso hemos llegado: a despreciar el saber y a glorificar el “yo lo escuché así”. Pero no me pueden refutar. No me pueden desautorizar en lo que enseño todos los días. Yo no repito mitos: estudio lenguas, comparo fonemas, analizo estructuras; no con arrogancia sino con método.

4. ¿Y en México? Influencia de lenguas indígenas en zonas puntuales

Muchas personas en México creen que b y v sí se pronuncian diferente, y afirman que eso es lo “correcto”. Pero esta distinción no es general en el español mexicano ni mucho menos en el español global. Ocurre en zonas muy puntuales del país, como resultado del contacto prolongado con lenguas originarias. No es una regla del español, sino una interferencia fonética.

En algunas comunidades donde el español ha sido aprendido como segunda lengua, los hablantes transfieren contrastes fonéticos de su lengua materna. Entre las lenguas indígenas que pueden influir en esta distinción se encuentran:

Zapoteco y Mixteco: con sistemas fonológicos ricos y contrastes fricativos que pueden generar una [v] perceptible en el español local.

Mazahua, Otomí, Tojolabal, Tseltal y Tsotsl: en estas lenguas se articulan de forma distinta los sonidos bilabiales y labiodentales, y eso puede reflejarse en el español de hablantes bilingües.

Purépecha: si bien no tiene [v] como fonema estándar, su influencia articulatoria puede inducir distinciones en contextos específicos.

En estos casos, no es que el español haga esa distinción. Es que la lengua indígena la tiene, y se transfiere. El fenómeno es válido como rasgo dialectal o de contacto, pero no puede presentarse como una norma general del español.

5. No es solo la B y la V: el patrón se repite

Este tipo de desinformación no se limita a la fonética. También se ve en:
La gastronomía: se acusa a otros países de “inventarse” platos, sin investigar que las recetas viajan, se adaptan, se mezclan. Hay más ignorancia que identidad en muchas de esas polémicas.

El habla popular: se corrige a quienes dicen "la calor' como si fuera un error, sin saber que es una forma legítima y antigua del español, aún viva en Andalucía, el Caribe o el norte argentino.

La variación dialectal: se censuran formas como dijistes, la calor, haiga, el leísmo, el voseo centroamericano (mucha gente piensa que eso de usar "vos" en vez de "tú" es una moda argentina o una ocurrencia de alguna telenovela. Pero no: el voseo es un fenómeno lingüístico real, documentado y extendido históricamente. No solo existe en el español rioplatense, también se usa en varias regiones de Colombia, en partes de Centroamérica como Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, e incluso en zonas del Caribe. No es nuevo ni incorrecto. Es parte de la riqueza y diversidad del español)

En todos estos ejemplos, el problema es el mismo: corregimos lo que no conocemos, y defendemos lo que no entendemos.

6. Enseñar con fundamento: lo que se aprende, se comparte

La lengua no se defiende con mitos, sino con conocimiento. Enseñar español (o cualquier idioma) implica una gran responsabilidad. No basta con repetir lo que nos enseñaron: hay que contrastar, ACTUALIZAR, comprender la diversidad de la lengua y su historia.

Yo no enseño “porque suena bonito”, enseño porque he estudiado, leído, vivido la lengua. Y si corrijo algo, lo hago con base, no con pedantería. Lo que resulta insólito es que, en pleno 2025, la gente tenga acceso a la RAE, a corpus, a videos, a fonemas interactivos y aun así elija creer lo que le dijeron “en la primaria”.

7. Conclusión: aprender también es desaprender

La pronunciación de b y v es solo un ejemplo. Pero simboliza mucho más: la resistencia a desaprender lo que se aprendió mal. La ignorancia hoy no es consecuencia de censura, sino de apatía. La información está ahí. Pero hay que buscarla, contrastarla y aceptarla, incluso cuando contradice lo que creíamos saber.

Corregir no es burlarse. Burlarse del que corrige con base, sí lo es. Y esa es la verdadera ignorancia: la que se disfraza de risa (incluso de insulto) porque no sabe argumentar.

********* 
Aclaración necesaria:
No, esto no es un debate sobre el lenguaje inclusivo.

Cada vez que se habla de corrección lingüística o de la norma del español, aparece el clásico comentario:

“¿Entonces también hay que aceptar ‘amigue’, ‘niñe’, ‘señore’, todxs?”

Aclaro algo:
Este artículo no trata sobre eso. Hablo de pronunciación normativa de la B y la V, no de los usos del lenguaje inclusivo.

Ahora bien, ya que surge el tema, pongo las cosas en contexto:

El lenguaje inclusivo no está reconocido oficialmente por la RAE, al menos no en formas como “amigue” o “señore”, “todxs”.

Sin embargo, su uso puede tener sentido en ciertos grupos o espacios sociales, como una forma de visibilización o reivindicación.

Eso no convierte esos usos en norma, así como tampoco los prohíbe. Hay usos lingüísticos que son válidos en contextos específicos y otros que están oficialmente aceptados por la norma general del español.

Por eso: 
✔️ Que alguien diga “amigo” está perfectamente aceptado.
✔️ Que otra persona diga “amigue” en un contexto político o afectivo, también puede tener sentido.
❌ Pero eso no significa que toda persona tenga que adoptarlo, ni que debamos confundirlo con una regla oficial del idioma.

Y ya que hablo de inclusión, también conviene mirar más allá del lenguaje verbal:

He visto instituciones (incluso universidades de renombre) que se esfuerzan en utilizar lenguaje "inclusivo" en sus discursos de bienvenida… pero no hay una intérprete en lengua de señas presente, no hay señalética con sistema Braille en los baños, salones o ascensores, en resumidas cuentas, no hay ajustes reales para personas con discapacidad.

Entonces, ¿de qué inclusión estamos hablando?
La inclusión no se demuestra solo con una letra E.
La verdadera inclusión se practica, no solo se pronuncia.

Referencias

Hualde, J. I. (2005). The Sounds of Spanish. Cambridge University Press.

Real Academia Española (2011). Ortografía de la lengua española. Espasa.

Quilis, A. (1993). Tratado de fonología y fonética españolas. Gredos.

Alarcos Llorach, E. (1994). Fonología española. Madrid: Gredos.

Navarro Tomás, T. (1967). Manual de pronunciación española. CSIC.

ASALE & RAE (2009). Nueva gramática de la lengua española. Espasa.

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domingo, 29 de junio de 2025

Cuando el éxito ajeno nos incomoda: Perú, la gastronomía y los complejos de muchos mexicanos

Cuando el éxito ajeno nos incomoda: Perú, la gastronomía y los complejos de muchos mexicanos

Por Alexander Paredes




Hace unos días se publicó la lista de los 10 mejores restaurantes del mundo (The World’s 50 Best Restaurants, 2025), y para sorpresa de algunos —y tristeza de otros— el primer lugar lo ocupó Maido, en Lima, Perú. Y aunque México aparece en el podio con Quintonil en tercer lugar, eso no fue suficiente para frenar una oleada de comentarios xenofóbicos, despectivos e ignorantes, principalmente desde cuentas mexicanas en redes sociales.

Lo que debería ser motivo de orgullo regional se convirtió —una vez más— en escenario de ataques gratuitos contra un país hermano, como si aplaudir a Perú fuera traicionar a México. En lugar de celebrar la excelencia culinaria de América Latina, muchos prefieren burlarse, minimizar o incluso falsear la historia.

Porque sí: Maido es un restaurante peruano-japonés, exponente de la cocina nikkei, una fusión reconocida mundialmente. No es que los peruanos se estén “apropiando” de Japón, como algunos alegan "indignados" en redes. Es que la fusión es real, histórica, y ha dado lugar a una de las cocinas más sofisticadas del mundo. Lo mismo ocurre con los tacos al pastor, de influencia árabe, o la gastronomía de Yucatán, marcada por la migración libanesa.

Y sin embargo, lo que surge ante estos logros no es admiración, sino una especie de orgullo herido, una necesidad de desmentir, disputar, competir. En algunos sectores de la población mexicana, existe un complejo de inferioridad disfrazado de superioridad moral, un mecanismo de defensa que reacciona con desprecio cuando el reconocimiento cae en otro país latinoamericano, sobre todo si ese país no es frontera, no es potencia, o “no debería destacar más que nosotros”.

Esta reacción no es nueva. La vemos cada vez que Argentina destaca en literatura o fútbol, que Bolivia protege su folklore o que Ecuador defiende su versión del ceviche. Y aunque las rivalidades culturales siempre han existido, lo preocupante es el tono con el que se expresan: violento, burlón, racista y profundamente ignorante.

Como señala el antropólogo Néstor García Canclini (1990), “la cultura no es una propiedad exclusiva de una nación, sino un espacio de circulación, mezcla e hibridación constante”. Entonces, ¿por qué tanta gente actúa como si un plato, una danza o una técnica culinaria pudiera ser “robada” o “copiada”, como si fuésemos corporaciones en disputa por una patente?

También hay que decirlo con claridad: la UNESCO no ha declarado a toda la gastronomía mexicana como patrimonio de la humanidad, sino específicamente a la cocina tradicional michoacana, con base en sus técnicas, ingredientes y transmisión oral (UNESCO, 2010). Reconocer eso no es minimizar a México, es comprender la diferencia entre orgullo real e ilusión colectiva.

Lo más triste es que quienes más atacan, muchas veces ni siquiera han viajado a los países que critican, ni conocen a profundidad su historia, ni han probado sus platos auténticos. Y lo más irónico es que vivimos en una época donde basta con escribir “cocina nikkei” o “gastronomía peruana UNESCO” en Google para tener acceso directo a fuentes oficiales, entrevistas con chefs, documentales e investigaciones, incluso creadores mexicanos de contenido (influencers) en sus cuentas de Tiktok. Pero no lo hacen. Prefieren construir un argumento desde el prejuicio y el nacionalismo mal informado, que tomarse tres minutos para consultar un enlace confiable.
El problema, entonces, ya no es la falta de acceso, sino la falta de humildad.

Por un verdadero reconocimiento regional

Latinoamérica no necesita más trincheras culturales ni guerras de egos disfrazadas de patriotismo. Necesita reconocimiento mutuo, memoria compartida y cooperación activa.

Reconocer los logros de Perú no hace a México menos mexicano. Aplaudir la riqueza cultural de Bolivia, Ecuador o Argentina no borra nuestra identidad. Nos enriquece. Nos conecta. Nos eleva como región.

Si hay algo que el mundo ya sabe y valora de nosotros, es la diversidad de nuestras cocinas, nuestras lenguas, nuestras expresiones. Pero mientras otros nos celebran, nosotros seguimos peleando por quién “inventó” qué.
Así no se construye identidad. Así se perpetúa EL ATRASO.

Celebremos lo propio, sí. Pero también aprendamos a celebrar lo ajeno con dignidad, con conocimiento y con respeto. Solo así podremos dejar atrás los complejos y caminar como lo que verdaderamente somos: una región poderosa, creativa y capaz de compartir el mundo sin perder el alma.

Referencias

viernes, 27 de junio de 2025

Norma, identidad y prejuicio lingüístico: hacia una educación pluricéntrica en el mundo hispanohablante

Norma, identidad y prejuicio lingüístico: hacia una educación pluricéntrica en el mundo hispanohablante

Por Alexander Paredes


Resumen:

Este artículo analiza cómo la conciencia lingüística crítica y la competencia comunicativa, en relación con la norma académica, pueden favorecer una educación más inclusiva en contextos hispanohablantes. Desde un enfoque sociolingüístico y pragmático, se exploran las tensiones entre variación dialectal, estandarización y prejuicio lingüístico. A través de ejemplos concretos en México, Perú y España, se muestra cómo el desconocimiento de la diversidad lingüística genera exclusión educativa y social. 

El texto propone una formación docente centrada en el desarrollo de habilidades comunicativas, el respeto intercultural y la comprensión de la pluralidad del español. Entre las estrategias pedagógicas se incluyen el análisis de registros diversos, la comparación de léxicos regionales y el estudio de malentendidos pragmáticos. 

Finalmente, el estudio concluye que una perspectiva pluricéntrica del idioma es clave para construir aulas más equitativas y democráticas, donde el lenguaje no sea un factor de discriminación, sino una herramienta para la inclusión y la ciudadanía crítica.

Palabras clave: conciencia lingüística, competencia comunicativa, norma académica, variación dialectal, prejuicio lingüístico, educación inclusiva, pluricentrismo lingüístico. 

1.     Introducción

El lenguaje no solo transmite información: también refleja identidades, relaciones de poder y estructuras sociales. En las aulas hispanohablantes conviven estudiantes con repertorios lingüísticos diversos que, lejos de ser reconocidos, suelen ser corregidos, estigmatizados o ignorados. Esta situación se acentúa cuando la norma académica del español —definida por instituciones como la Real Academia Española— se impone como único modelo legítimo, desconociendo la riqueza de las variedades dialectales y culturales.

En consecuencia, se vuelve urgente articular una educación lingüística que considere tanto la conciencia lingüística crítica como la competencia comunicativa. Esto implica ir más de la mera enseñanza de la corrección normativa, es decir, formar a hablantes capaces de adaptarse a distintos contextos, comprender la dimensión social del lenguaje y valorar las formas diversas del español. El objetivo de este artículo es explorar esta articulación desde una mirada transdisciplinaria, considerando casos reales y propuestas pedagógicas que favorezcan una educación pluricéntrica e inclusiva. 

2.    Marco teórico 

2.1            Conciencia lingüística

La conciencia lingüística se refiere a la capacidad del hablante para identificar, valorar y reflexionar sobre el lenguaje y sus funciones sociales (López Morales, 1989). Dicha conciencia permite distinguir entre registros, evaluar la adecuación comunicativa según el contexto y reconocer que el lenguaje no es neutral, sino atravesado por ideologías y relaciones de poder (Del Valle, 2007). En el ámbito educativo, desarrollar esta conciencia es fundamental para evitar actitudes prescriptivistas que invisibilizan la diversidad lingüística de los estudiantes.

2.2           Norma académica y variación dialectal

La norma académica constituye un conjunto de reglas estandarizadas que rigen el uso formal del español. Aunque útil en contextos institucionales, dicha norma no representa todas las formas legítimas del idioma. Como señala Perissinotto (2000), la norma es una construcción social influida por factores históricos, políticos y geográficos, que tiende a privilegiar ciertos usos sobre otros. Esto genera tensiones con formas regionales como "la calor", "ocupo un lápiz" o "palta", a menudo consideradas incorrectas pese a su valor comunicativo y legitimidad histórica.

2.3           Competencia comunicativa

Dell Hymes (1971, 1972) amplía la noción chomskiana de competencia lingüística al incorporar componentes sociolingüísticos y culturales. Según Hymes, saber una lengua no es solo conocer su gramática, sino saber usarla adecuadamente en contextos específicos. Esta visión incluye cuatro dimensiones: lingüística, sociolingüística, pragmática y psicolingüística (Pilleux, 2001).

·       Competencia sociolingüística: aborda normas sociales como saludos, cortesía o expresiones regionales.

·       Competencia pragmática: considera los actos de habla y la intención comunicativa (Austin, 1962; Searle, 1969; Grice, 1975).

·       Competencia psicolingüística: introduce elementos como emociones, ideologías y experiencias (Van Dijk, 1995).

Estas competencias son clave en la enseñanza de lenguas y en los procesos de integración social, especialmente en contextos migratorios o interculturales. 

3.    Lengua, identidad y prejuicio

El lenguaje constituye una parte esencial de la identidad individual y colectiva. Las formas de hablar no solo transmiten información, sino que también representan la pertenencia a una comunidad específica, sus costumbres, historia y visión del mundo. Cuando estas formas se desvalorizan desde la norma académica, se producen formas de exclusión simbólica que afectan directamente la autoestima, el aprendizaje y la integración social de los hablantes.

Un ejemplo recurrente es la corrección de expresiones como "la calor" en lugar de "el calor". Aunque la norma prescribe el uso masculino, "la calor" tiene una base histórica en el español medieval y sigue vigente en regiones como Andalucía y zonas del sur de México. Ignorar esta legitimidad y corregir sin sensibilidad refuerza un modelo excluyente que invisibiliza la pluralidad del idioma.

Otra manifestación de prejuicio lingüístico es el desprecio hacia léxicos regionales. En Perú, el uso de "palta" para referirse al fruto que en México se llama "aguacate" suele ser considerado erróneo en contextos dominados por el español mexicano. Sin embargo, ambas formas provienen de lenguas originarias: "palta" del quechua pallta y "aguacate" del náhuatl ahuacatl. Desconocer estas etimologías lleva a interpretar la variación como error en lugar de riqueza.

El caso de hablantes indígenas en escuelas urbanas del centro de México evidencia la dimensión social del prejuicio lingüístico. Estos estudiantes pueden presentar entonaciones o construcciones distintas que son vistas como "incorrectas" o "deficientes". Esta percepción errónea no solo desvaloriza su competencia lingüística, sino que refuerza estereotipos que asocian el habla no normativa con la falta de inteligencia, lo que puede afectar su desempeño académico.

En contextos migratorios, las diferencias pragmáticas también generan malentendidos. Un ejemplo es el uso de la palabra "coger", que en España es neutral, mientras que en América Latina tiene connotaciones sexuales. O el caso de un hablante latino que interpretó "hasta las 9 a.m." como hora de cierre, cuando en realidad era el inicio del horario de atención en un hospital español. Estas situaciones muestran que la competencia sociolingüística y pragmática es clave para la integración y la comprensión mutua.

Por consiguiente, la falta de conciencia lingüística contribuye a la reproducción de estigmas y a la pérdida de confianza de quienes no se ajustan a la norma estándar. Reconocer la diversidad de formas del español es una forma de democratizar el lenguaje y favorecer la inclusión.

4.    Perspectiva pedagógica: enseñar desde la conciencia y la competencia comunicativa

Frente a los desafíos que impone la diversidad lingüística en el aula, el rol del docente es clave. Enseñar desde la conciencia lingüística y la competencia comunicativa implica no solo transmitir contenidos gramaticales, sino también generar espacios de reflexión crítica sobre el lenguaje como fenómeno social y cultural.

Una práctica pedagógica inclusiva parte del reconocimiento de que todas las variedades lingüísticas poseen valor comunicativo y social. Esto no significa rechazar la norma académica, sino contextualizarla: enseñar cuándo y por qué se usa, y en qué situaciones resulta esperada. Un profesor que escucha a un alumno decir “ocupo un lápiz” puede aprovechar la ocasión para explicar que esa expresión es común en ciertas regiones y contrastarla con “necesito un lápiz” en registros más formales, sin invalidar ninguna.

Además, es fundamental integrar en el currículo actividades que visibilicen la diversidad lingüística y promuevan la reflexión metalingüística. Algunas estrategias concretas que los docentes pueden implementar incluyen:

   Análisis de discursos reales: trabajar con fragmentos de conversaciones, entrevistas o textos auténticos que presenten registros y variedades dialectales diferentes. Esto permite a los estudiantes identificar rasgos lingüísticos propios y ajenos, así como comprender su valor comunicativo.

   Comparaciones léxicas entre países y regiones: realizar ejercicios donde el alumnado explore términos que designan el mismo concepto en distintos países hispanohablantes (por ejemplo, “ordenador” vs. “computadora”, “fresa” vs. “frutilla”, “conducir” vs. “manejar”). Esto puede incluir la elaboración de glosarios pluricéntricos o mapas lingüísticos en el aula.

   Reflexiones grupales sobre expresiones locales: invitar a los estudiantes a compartir palabras, expresiones o formas gramaticales típicas de su región o comunidad, generando debates sobre su uso, historia y percepción social.

     Estudio de casos de malentendidos comunicativos: analizar situaciones reales o simuladas donde las diferencias lingüísticas hayan provocado confusión o interpretaciones erróneas. Esto favorece el desarrollo de la competencia pragmática e intercultural.

   Proyectos de investigación lingüística escolar: motivar a los estudiantes a realizar pequeñas investigaciones sobre el habla de su comunidad, recogiendo datos mediante entrevistas o encuestas. Esto fortalece la conciencia lingüística y les permite valorar su propio repertorio.

En la enseñanza de lenguas extranjeras, también se debe enfatizar la competencia comunicativa como objetivo formativo. Preparar a un estudiante para una entrevista laboral no implica lo mismo que entrenarlo para un viaje turístico o una estancia académica. Adaptar los contenidos a los contextos reales de uso garantiza un aprendizaje significativo y funcional.

Asimismo, es fundamental que la formación docente incluya módulos específicos sobre sociolingüística educativa, pragmática intercultural e historia del español, de modo que los futuros maestros comprendan la pluralidad del idioma y desarrollen herramientas para evitar la reproducción de ideologías lingüísticas discriminatorias.

Otra vía eficaz es la incorporación de portafolios de diversidad lingüística, donde el profesorado documente ejemplos de variación lingüística encontrados en el aula, reflexiones del alumnado sobre el tema y propuestas didácticas que surjan de esas observaciones. Esto no solo favorece una práctica reflexiva, sino que también permite construir un banco de recursos adaptado a cada contexto educativo.

En definitiva, la pedagogía lingüística se convierte en un acto de justicia social: una forma de empoderar a los estudiantes para que se reconozcan en su forma de hablar y puedan, a la vez, desenvolverse en múltiples registros sin renunciar a su identidad. 

5.    Conclusiones

La conciencia lingüística y la competencia comunicativa son herramientas clave para construir una educación más justa, plural e inclusiva. Lejos de tratarse de conceptos abstractos, ambas tienen aplicaciones concretas en el aula, en la vida cotidiana y en los procesos de integración social y cultural.

Reconocer que la norma académica es solo una de muchas formas posibles del idioma permite cuestionar prejuicios y abrir espacios de respeto hacia quienes hablan distinto. Valorar expresiones como “la calor” o “palta”, comprender las dificultades que enfrentan los hablantes indígenas y migrantes, y enseñar a navegar entre registros diversos, no solo mejora la enseñanza del lenguaje, sino que también fortalece la autoestima y la identidad de los estudiantes.

Ante los desafíos actuales, resulta urgente que los sistemas educativos adopten una perspectiva pluricéntrica del español, en la que el lenguaje no sea un filtro de exclusión, sino un puente hacia la comprensión, la equidad y la ciudadanía crítica. En ese camino, el papel de docentes conscientes, formados en una mirada sociolingüística e intercultural, será fundamental para transformar las aulas en espacios genuinamente inclusivos y participativos.

Referencias

Austin, J. L. (1962). How to do things with words. Oxford University Press.

Canale, M., & Swain, M. (1980). Theoretical bases of communicative approaches to second language teaching and testing. Applied Linguistics, 1(1), 1–47.

Del Valle, J. (2007). La lengua, ¿patria común?: Ideas e ideologías del español. Vervuert/Iberoamericana.

Fishman, J. A. (1970). Sociolinguistics: A brief introduction. Newbury House.

Grice, H. P. (1975). Logic and conversation. En P. Cole & J. L. Morgan (Eds.), Speech acts (pp. 41–58). Academic Press.

Hymes, D. (1971). Competence and performance in linguistic theory. En R. Huxley & E. Ingram (Eds.), Language acquisition: Models and methods (pp. 3–28). Academic Press.

Hymes, D. (1972). On communicative competence. En J. B. Pride & J. Holmes (Eds.), Sociolinguistics (pp. 269–293). Penguin Books.

Karttunen, F. (1983). An analytical dictionary of Nahuatl. University of Oklahoma Press.

López González, A. M. (2002). La sociolingüística de los medios de comunicación. Linguistik Online, 12(3). https://www.linguistik-online.org/12_02/lopezgonzalez.html

López Morales, H. (1989). La conciencia sociolingüística. En Sociolingüística (pp. 205–225). Gredos.

Perissinotto, G. (2000). Hacia una norma colectiva: El español de los Estados Unidos. En A. Roca (Ed.), Entre dos mundos: La educación de los latinos en los Estados Unidos (pp. 105–121). College Board.

Pilleux, M. (2001). Competencia comunicativa y análisis del discurso. Estudios Filológicos, 36, 143–152.

Real Academia Española. (2024). Diccionario de la lengua española (edición digital). https://dle.rae.es

Searle, J. R. (1969). Speech acts: An essay in the philosophy of language. Cambridge University Press.

Van Dijk, T. A. (1995). Discourse semantics and ideology. Discourse & Society, 6(2), 243–289.